La Ley 7/2023 establece de manera clara que está prohibido dejar animales sueltos o en condiciones que puedan causar daños en lugares públicos o privados de acceso público, incluyendo parques nacionales, cañadas con rebaños y otros espacios naturales protegidos.
En la práctica, esto significa que tu perro no puede pasear libre por cualquier parque, campo o zona verde, aunque sea buenísimo o tenga un adiestramiento impecable. Además, el dueño está obligado a tomar todas las precauciones necesarias para evitar molestias, riesgos o daños a personas, otros animales y al entorno natural.
La Ley de Bienestar Animal establece la obligación de mantener a tu perro sujeto fuera de casa
En las ciudades, la norma general es que los perros deben ir con correa, salvo en zonas específicas y horarios autorizados, como áreas caninas valladas o pipicán. En espacios naturales protegidos, parques nacionales o zonas con fauna sensible, la norma es más estricta: soltar al perro está prohibido para proteger la fauna salvaje, el ganado y el ecosistema. Aunque tu perro no represente un peligro directo, deambular suelto donde está prohibido puede acarrear sanciones.
Multas que van desde los 500 a los 10.000 euros
Romper esta norma suele considerarse una infracción leve, con multas que van de 500 a 10.000 euros, dependiendo del daño y las circunstancias. Además, muchas ciudades incluyen sus propias sanciones: en algunas basta con ir con el perro suelto sin causar riesgo para recibir una multa de unos 100 euros; si se genera peligro o se entra en zonas infantiles, la cuantía puede aumentar considerablemente. Cuando el animal causa daño a fauna silvestre, ganado o personas, la infracción puede ser más grave y las multas mucho más elevadas.
La prohibición no es un capricho: responde a motivos de seguridad y protección ambiental. Un perro suelto puede molestar, asustar o incluso atacar a personas, otros animales domésticos o fauna silvestre. En entornos naturales, pueden alterar el comportamiento de especies protegidas, transmitir enfermedades o sufrir accidentes, como atropellos, enfrentamientos con jabalíes o caídas.
En resumen, solo puedes soltar legalmente al perro en tres escenarios: en áreas de esparcimiento canino, cuando la ordenanza municipal lo permita en determinados parques y horarios, y siempre bajo supervisión efectiva con un perro que atienda a la llamada. Fuera de estos casos, la Ley de Bienestar Animal y las ordenanzas locales obligan a mantener al perro sujeto con correa, tanto en entornos urbanos como en la mayoría de espacios naturales protegidos.















