El Gobierno de España ha dado un paso decisivo para modernizar la legislación alimentaria en lo que respecta a las galletas. Con la aprobación de un nuevo Real Decreto, se elimina el límite máximo de cenizas que hasta ahora restringía la incorporación de harinas integrales, fibras y otros ingredientes nutritivos. La medida busca facilitar la innovación en la industria y responder a la creciente demanda de productos más saludables por parte de los consumidores españoles.
El parámetro de cenizas, que mide el residuo inorgánico que queda tras la combustión completa de un alimento, se utilizaba tradicionalmente para evaluar la pureza de las harinas refinadas. Valores altos solían considerarse indicativos de presencia de salvado o componentes integrales. Con la nueva regulación, la industria puede incorporar libremente harinas de espelta, centeno integral, avena y semillas como chía, lino o sésamo, todos ellos ricos en fibra y minerales, superando los límites antiguos sin que esto afecte a la denominación del producto.
Confirmado: en 2026 las galletas y dulces experimentan una transformación histórica en su normativa de calidad alimentaria
El sector de fabricación de galletas llevaba años solicitando esta actualización, que permite desarrollar recetas más nutritivas y alineadas con las recomendaciones internacionales de salud. Organizaciones como la OMS promueven el consumo de cereales integrales y alimentos ricos en fibra, un objetivo que hasta ahora chocaba con las restricciones normativas diseñadas para productos refinados.
Además, la medida refuerza la trazabilidad en toda la cadena alimentaria, obligando a las empresas a garantizar información clara sobre el origen y recorrido de sus productos, desde la fabricación hasta el punto de venta. Esto no solo aumenta la confianza del consumidor, sino que permite gestionar alertas sanitarias de manera más eficiente.
Aunque la reforma también afecta a otros alimentos como jamón de pavo, aceitunas rellenas o horchata, su impacto en las galletas es especialmente relevante. La eliminación del límite de cenizas abre la puerta a la creación de productos más saludables, integrales y funcionales, sin comprometer sabor ni seguridad. La industria española ahora puede competir de manera más ágil frente a productos importados que ya incorporaban ingredientes similares, al tiempo que responde a un mercado cada vez más exigente con la calidad nutricional y la transparencia.
Con esta modificación, España alinea su normativa de calidad alimentaria con los avances tecnológicos y las tendencias de consumo actuales, favoreciendo la innovación y reforzando la competitividad del sector nacional de galletas.















