Aunque apenas recibe atención, la glándula tiroides es una pieza clave del engranaje que mantiene en marcha nuestro organismo. Situada en la parte frontal del cuello, esta pequeña estructura en forma de mariposa se encarga de fabricar las hormonas tiroideas, esenciales para regular el metabolismo, la temperatura corporal, el crecimiento y múltiples funciones vitales. Pero ¿qué ocurre cuando deja de trabajar al ritmo adecuado?
Si estás siempre cansado, podrías tener esta enfermedad en fase avanzada y no saberlo
Ahí entra en escena el hipotiroidismo, una disfunción que aparece cuando la tiroides reduce su actividad y deja de producir suficientes hormonas. Como consecuencia, el metabolismo se ralentiza, generando una serie de síntomas que suelen confundirse con el desgaste cotidiano: fatiga persistente, aumento de peso, piel seca, sensación constante de frío, estreñimiento, ritmo cardíaco lento o incluso estados depresivos. En algunos casos, se añaden dolores articulares o musculares que agravan aún más el cuadro.
No es una rareza: más de un millón de personas han sido diagnosticadas con hipotiroidismo en España, aunque los expertos estiman que la cifra real podría ser bastante mayor, dado que muchos pacientes conviven con los síntomas sin saberlo. La enfermedad es notablemente más frecuente en mujeres —hasta ocho veces más— y su prevalencia aumenta con la edad.
Para confirmar el diagnóstico, los médicos suelen recurrir a un análisis de sangre que mide los niveles de TSH (hormona estimulante de la tiroides), junto a las concentraciones de T3 y T4, los compuestos directamente responsables de la regulación metabólica. Detectar alteraciones en estos valores es clave para iniciar un tratamiento adecuado.
¿La solución? En la mayoría de los casos, pasa por la administración oral de levotiroxina, una hormona sintética que suple la falta de producción natural y devuelve el equilibrio al sistema. Sin embargo, no es un fármaco exento de precauciones: está contraindicado en personas con enfermedades cardiovasculares, como la hipertensión, y debe tomarse bajo estricta supervisión médica para evitar efectos adversos.
El hipotiroidismo no suele dar la cara de inmediato. Pero cuando lo hace, sus efectos pueden confundirse con los de una vida acelerada o el paso del tiempo. Y ahí radica su peligro: es una enfermedad insidiosa, silenciosa, pero tratable si se detecta a tiempo.















