En Gibraltar se ha abierto una pequeña grieta hacia el final del mundo neandertal. Arqueólogos del Museo Nacional de Gibraltar han localizado en la parte posterior de Vanguard Cave, dentro del complejo de las cuevas de Gorham, una cámara de unos 13 metros que había permanecido sellada por arena durante alrededor de 40.000 años. El hallazgo no solo añade un nuevo espacio al yacimiento, sino que refuerza la idea de que este enclave pudo formar parte del último refugio de los neandertales en Europa.
Lo más sugerente del descubrimiento es el estado del lugar. Según las descripciones difundidas por el Museo y recogidas por varios medios, en el interior aparecieron restos de lince, hiena y buitre leonado, además de marcas de garras en las paredes y un caparazón de tortuga marina. Ese tipo de evidencias permite reconstruir mejor qué animales ocuparon o frecuentaron la cavidad y en qué ambiente se movían los grupos humanos que vivieron en la zona, algo especialmente valioso en un espacio tan poco alterado.
Una cápsula del tiempo en el extremo sur de Europa
La hipótesis fuerte del equipo es que la cavidad fue utilizada por neandertales antes de quedar clausurada por los sedimentos. Clive Finlayson, director del Museo Nacional de Gibraltar, lo resume con bastante claridad en las informaciones citadas: si la arena que selló la cámara tiene unos 40.000 años, la cavidad es necesariamente anterior, y en ese momento quienes ocupaban este paisaje eran neandertales. Eso no significa que ya se haya encontrado un “salón intacto” con herramientas colocadas como el último día de uso, pero sí una cápsula temporal muy poco alterada para seguir investigando.
El hallazgo cobra todavía más peso por el lugar en el que se produce. El complejo de Gorham, reconocido por la UNESCO, reúne cuatro cuevas con un registro excepcional de presencia neandertal a lo largo de unos 100.000 años. Ese conjunto ya había ofrecido pruebas muy raras de explotación de aves y recursos marinos, uso de plumas y grabados abstractos, de modo que cualquier nueva cámara descubierta allí tiene un valor enorme para entender no solo cuándo vivieron estos grupos, sino también cómo pensaban y cómo se adaptaban a la costa.
Gorham vuelve a reforzar su papel en el final neandertal
También conviene matizar una parte del relato que suele simplificarse mucho. Cuando se dice que aquí “habrían vivido los últimos neandertales”, se está aludiendo a que Gibraltar figura entre los últimos enclaves conocidos con ocupaciones neandertales muy tardías, con dataciones que varias fuentes sitúan aproximadamente entre 33.000 y 24.000 años atrás. Ese punto sigue siendo muy relevante, aunque el debate científico sobre la cronología final de los neandertales en distintos lugares de Europa no esté completamente cerrado, algo importante para no vender certezas absolutas donde aún hay discusión.
En el fondo, lo importante no es solo la imagen llamativa de una cueva sellada durante milenios, sino lo que puede aportar ahora al trabajo arqueológico. Si la cámara conserva sedimentos poco alterados, fauna en contexto y quizá rastros directos de actividad humana, Vanguard Cave podría ofrecer una ventana mucho más nítida a la vida de esos neandertales costeros que sobrevivieron en el extremo sur de Europa cuando en gran parte del continente ya habían desaparecido.















