Toronto, Canadá, se está transformando bajo tierra en un ambicioso megaproyecto de 27,2 millones de dólares. La Línea Ontario, que se adentra hasta 40 metros bajo la superficie, promete redefinir la movilidad de la ciudad, combinando ingeniería de precisión con planificación urbana estratégica. Desde pozos de lanzamiento hasta túneles revestidos con anillos de hormigón, cada intervención se ejecuta con exactitud quirúrgica, mientras la vida sobre la ciudad continúa sin interrupciones.
Toronto pone en marcha la Línea Ontario: 15 estaciones, 30 min de recorrido y 28.000 vehículos retirados del tráfico
La metrópolis crece a un ritmo que supera la capacidad de su infraestructura, y la Línea Ontario surge como respuesta decisiva. Con 15 estaciones a lo largo de 15,6 km, el corredor conecta Exhibition Place con Don Mills Road, enlazando con más de 40 opciones de transporte, incluidas las líneas 1 y 2 de TTC, GO Transit, tranvías y autobuses. La obra no solo busca reducir los tiempos de viaje de 70 a 30 minutos, sino atender a 388.000 pasajeros diarios, garantizar trenes cada 90 segundos y retirar 28.000 vehículos de circulación.
Excavar en una ciudad viva exige un equilibrio entre lo antiguo y lo nuevo. Antes de perforar, el proyecto identifica infraestructura crítica: gas, agua, electricidad y estructuras subterráneas existentes. Solo tras asegurar el terreno se inician los pozos y pilotes, construyendo muros de contención de hormigón capaces de soportar el peso urbano. La tuneladora, un titán mecánico, avanza centímetro a centímetro, recubriendo cada túnel mientras remueve toneladas de roca sin interrumpir el flujo sobre la superficie.
Las estaciones presentan desafíos distintos según el entorno. En espacios limitados, como Queen y Spadina, se excava verticalmente con bentonita y muros de hormigón y acero. En zonas abiertas, como Moss Park, la excavación se hace a cielo abierto con apuntalamiento masivo y estructuras de acero que sostienen el suelo. En Osgoode, la obra ocurre bajo infraestructuras operativas, donde cada milímetro cuenta y los sensores garantizan precisión máxima.
El proyecto también preserva la memoria urbana: en Corktown y King-Bathurst, se documentan artefactos históricos y fachadas, equilibrando modernidad y patrimonio. Además, cruza el río Don mediante puentes y operaciones nocturnas, construyendo corredores elevados y patios de mantenimiento, con sistemas de señalización, ventilación y seguridad que forman el “sistema nervioso” de la línea.
La Línea Ontario busca no solo mover personas en una urbe cada vez más grande y colosal, sino transformar la ciudad: eliminar cuellos de botella, reducir autos, ahorrar combustible y redistribuir la capacidad de pasajeros. Con apertura completa prevista para 2030 y entregas progresivas, Toronto está escribiendo literalmente una segunda capa de ciudad, un mundo subterráneo que promete cambiar la experiencia urbana para siempre.















