En el ajedrez silencioso del Indo-Pacífico, cada sensor y cada avance militar es crucial. Taiwán ha dado un paso estratégico al invertir 328,5 millones de dólares en la integración del sistema infrarrojo pasivo IRST21 Legion-ES en su flota de F-16, a través del programa FMS de Estados Unidos. Esta adquisición no es una simple compra, sino una declaración de intenciones en una región donde el sigilo y la guerra electrónica son determinantes para obtener ventaja, y en la que China lleva la voz cantante.
Taiwán blinda sus F-16 con el infrarrojo IRST21 y desafía la superioridad aérea china en el Indo-Pacífico
El IRST -búsqueda y seguimiento por infrarrojos- funciona como un vigía que no delata su posición. A diferencia del radar, que emite energía y puede revelar la ubicación del caza, este sistema capta la huella térmica de los objetivos: el calor del motor, la fricción del fuselaje, la estela invisible que deja cualquier aeronave al surcar el aire. En entornos saturados de interferencias, donde los sensores activos pueden ser degradados o engañados, contar con una “mirada” pasiva añade una capa de supervivencia.
El Legion-ES, desarrollado por Lockheed Martin para el F-16, se integra en un pod conectado al sistema de misión del avión. La información térmica se fusiona con los datos del radar y otros sensores, proporcionando al piloto una imagen táctica más completa y, según el fabricante, con la precisión necesaria para el empleo de armamento a larga distancia. En combates más allá del alcance visual, donde cada segundo cuenta, esta redundancia puede ser decisiva.
El contrato incluye la entrega de decenas de cápsulas y equipos asociados, con trabajos en Orlando y una fecha de finalización prevista para 2031. Forma parte de un esfuerzo más amplio por modernizar los F-16 taiwaneses, incluyendo las versiones F-16V, en un contexto de crecientes tensiones y un escrutinio constante sobre el equilibrio militar regional.
Ningún sensor es infalible ni puede sustituir completamente al radar. Sin embargo, la combinación de múltiples fuentes de información reduce las ambigüedades, refuerza las detecciones inciertas y permite operar con el radar en silencio durante períodos más prolongados. En un teatro de operaciones dominado por cazas furtivos y contramedidas electrónicas, ampliar el abanico de opciones no es un lujo tecnológico, sino una necesidad operativa imperiosa. La pregunta ya no es si una mejor visión táctica cambia el juego, sino cuánto la cambia.















