La empresa de Elon Musk, CEO de Tesla, vale ahora mismo 1,6 billones de dólares en bolsa pero el magnate asegura que puede llegar a 3 billones si apuesta fuerte por la inteligencia artificial. El problema es que mientras hace estas promesas, sus coches se venden cada vez peor en todo el mundo. Las acciones subieron un 20,2 por ciento en 2025 pero los analistas advierten que este crecimiento depende totalmente de que Tesla deje de ser una empresa de coches y se convierta en un gigante de la inteligencia artificial.
La realidad pinta mucho peor de lo que Musk quiere vender. En Europa las ventas cayeron un 39 por ciento comparado con el año pasado y en China bajaron un 9 por ciento. En Estados Unidos las cosas tampoco van bien porque las ventas caerán otro 9 por ciento al acabar 2025. El servicio de robotaxis que Musk prometió para finales de año solo tiene 160 vehículos funcionando cuando el objetivo era llegar a 1.500 unidades. Peor aún, solo el 12 por ciento de los clientes pagan por el sistema de conducción autónoma completa que Tesla vende como su gran valor diferencial frente a la competencia.
Musk insiste en que el futuro está en los robots humanoides Optimus que planea vender por 30.000 dólares cada uno y que según él podrían representar el 80 por ciento del valor de Tesla en el futuro. El mercado global de robots humanoides podría alcanzar los 5 billones de dólares para 2050 según Morgan Stanley pero Tesla sigue sin tener un producto listo para vender. China ya produce más de mil robots humanoides mientras Musk apenas tiene prototipos que fallan en las tareas básicas como diseñar manos y brazos funcionales.
El chip AI5 llegará en un año pero la competencia ya domina el mercado
El siguiente movimiento de Musk es lanzar el chip AI5 a finales de 2026 que según él será dos o tres veces más eficiente que los chips de NVIDIA y hasta diez veces más barato. Estos chips alimentarán los robotaxis, los centros de datos y los robots Optimus, pero la empresa aún no ha demostrado que pueda fabricarlos a escala. Los robotaxis siguen fallando en las pruebas básicas y los reguladores europeos todavía no han aprobado el sistema de conducción autónoma para circular sin la supervisión humana.
Tesla pierde terreno por segundo año consecutivo y la cuota de mercado en Estados Unidos bajó del 75 por ciento al 43 por ciento en solo tres años. Competidores como BYD, General Motors y Hyundai lanzan modelos nuevos cada mes mientras Tesla no tiene ningún coche nuevo previsto a corto plazo. Las acciones llegaron a alcanzar recientemente un récord de 498,83 dólares pero cerraron en 488,73 dólares el mismo día. Los próximos meses decidirán si Musk cumple sus promesas o si Tesla se convierte en otra empresa de coches que soñó con cambiar el mundo, pero se quedó atrapada fabricando productos que nadie quiere comprar.














