El secretario del Consejo de Seguridad de Rusia, Serguéi Shoigú, ha declarado que Moscú no descarta ningún escenario posible en relación con Transnistria, un territorio con fuerte influencia prorrusa y reconocimiento internacional limitado, situado entre el río Dniéster y la frontera con Ucrania. Aunque Transnistria se autogobierna desde su ruptura con Moldavia en los años 90, la comunidad internacional y la ONU la siguen considerando parte de Moldavia.
Rusia desafía las normas de la geopolítica internacional al señalar ya el próximo territorio que pretende anexionarse
En una entrevista con el diario ruso Komsomólskaya Pravda, Shoigú fue preguntado sobre la posibilidad de que Transnistria pudiera ser reintegrada a Moldavia por la fuerza. Su respuesta fue contundente: "Nunca se puede descartar nada, y estamos evaluando todos los escenarios posibles". Añadió que, si fuera necesario, Rusia "tomaría todas las medidas necesarias y emplearía todos los recursos a su disposición para proteger a la población, conforme a su Constitución".
El dirigente ruso también afirmó que más de 220.000 ciudadanos rusos residen en Transnistria, y que sus "intereses y seguridad estarían amenazados por las acciones imprudentes e irresponsables de Kiev y Chisináu". Sin embargo, expresó su esperanza de que la situación no se agrave, sin especificar a qué se refería.
Las conversaciones mantenidas la semana pasada entre Moldavia y las autoridades de Transnistria concluyeron sin avances, con el objetivo de buscar una solución negociada al conflicto separatista. Uno de los principales puntos de conflicto es la presencia de un contingente ruso de aproximadamente 1500 soldados, desplegados como “fuerza de paz” desde el alto el fuego de 1992. Chisináu busca limitar o expulsar a estas tropas. Además, el plan del gobierno moldavo de extender los aranceles aduaneros y el impuesto sobre el valor añadido a la región ha generado tensiones.
Desde Moscú, Shoigú acusa a Moldavia de obstaculizar el diálogo y de bloquear una solución negociada al conflicto. También critica que los habitantes de Transnistria no pudieran participar plenamente en el referéndum de 2024, en el que, por un estrecho margen, se impuso la opción favorable a la integración en la Unión Europea.















