Puede sonar a sketch de Saturday Night Live o a idea sacada de un episodio de Black Mirror, pero el Campeonato Mundial de Piedra, Papel o Tijera es tan real como competitivo. Desde hace más de dos décadas, se organizan torneos internacionales con premios que llegan a cifras de cinco e incluso seis dígitos y España participa.
Aunque la mayoría lo siga usando como método rápido para decidir quién friega los platos, para algunos se ha convertido en un deporte con árbitros, tácticas, ligas internacionales y un ecosistema que va más allá de lo anecdótico.
Lleva celebrándose desde 2002
El organismo rector actual es la World Rock Paper Scissors Association (WRPSA), heredera de una anterior sociedad que ya organizaba mundiales desde 2002. Desde 2015, esta asociación ha organizado eventos retransmitidos, ha ofrecido recompensas de hasta 10.000 dólares en sus campeonatos de Toronto y ha visto cómo marcas como Bud Light elevaban la apuesta: en 2005, su torneo entregó nada menos que un millón de dólares al ganador. En paralelo, ligas como la estadounidense han repartido decenas de miles en premios desde entonces.
Más allá de la imagen simplona del juego, los torneos internacionales siguen un reglamento detallado: gestos simultáneos, manos ocultas hasta el último momento, árbitros, eliminatorias al mejor de cinco o siete rondas, y variantes en equipo. Además, hay estrategias. Estudios del comportamiento indican que los jugadores tienden a repetir el gesto con el que ganaron, y que quienes pierden suelen cambiar. Matemáticos como Zhijian Wang han demostrado que el patrón más exitoso es, paradójicamente, el aleatorio: lo verdaderamente imbatible es no ser predecible.
Europa también tiene lo suyo. En el Reino Unido, la organización Wacky Nation ha premiado a campeones con hasta 20.000 libras. En España, iniciativas más modestas han surgido en universidades como la Politécnica de Valencia, con premios tan originales como saltos en paracaídas. Y la Caja Rural de Navarra incluso repartió 500 euros al campeón de su torneo universitario en 2024. Aunque culturalmente lo usemos como sistema de desempate informal, en eventos organizados este juego se convierte en un espectáculo casi teatral.
Pero es Asia quien lidera esta disciplina, con Japón y China como epicentros. No sorprende: el antecesor del juego, el shǒushìlìng, nació en la dinastía Han y se popularizó en Japón como janken. Desde 2009, el grupo idol AKB48 organiza un torneo anual televisado para elegir a su nueva “Reina del Janken”.















