Proteger a nuestra mascota es una obligación clara. La Ley 7/2023 establece que los dueños de animales de compañía tienen la obligación de velar por su bienestar físico y emocional, tratándolos como seres sintientes y evitando cualquier sufrimiento innecesario, estrés prolongado o miedo intenso.
Durante fechas festivas, muchas localidades españolas organizan procesiones con tambores bandas musicales y grandes aglomeraciones en el caso de la Semana Santa, o lanzan petardos y se disfruta de la música alta en verbenas en lo referente a las fiestas patronales o regionales. Para los humanos, son tradiciones cargadas de emoción y devoción, momentos de disfrutar y celebrar. Para perros y gatos, en cambio, representan un cóctel de ruidos inesperados, vibraciones de percusión, olores intensos y multitudes que invaden los espacios donde normalmente pasean.
En estos entornos, las mascotas se convierten en seres extremadamente vulnerables. La combinación de ruido, estrés y aglomeraciones puede provocar ansiedad, taquicardia, pánico y, además, riesgos físicos como tirones de correa, pisotones, caídas o fugas inesperadas.
Dado que estas situaciones son previsibles, la ley coloca al dueño como responsable directo del bienestar de su animal. No es aceptable, por ejemplo, y en el caso de la reciente Semana santa, llevar a un perro temeroso a primera fila de una procesión, obligarlo a permanecer entre tambores y bandas, o dejarlo solo en casa sin medidas de protección cuando sabes que va a haber ruido intenso bajo tu ventana. Lo mismo se aplica en fiestas multitudinarias o espectáculos cargados de sonido.
Los especialistas recuerdan que perros y gatos perciben la pirotecnia y otros ruidos fuertes de forma mucho más intensa que los humanos; su oído transforma los sonidos en explosiones cercanas, capaces de generar estrés extremo o incluso peligro físico. Desde la perspectiva de la Ley de Bienestar Animal, ignorar esta sensibilidad y exponer a tu mascota a episodios de pánico sin ofrecer refugio ni apoyo se considera un incumplimiento de la obligación de cuidado.
Durante la Semana Santa, ferias o Navidades y otras festividades ruidosas, garantizar el bienestar de tu animal implica decisiones concretas:
La ley no prohíbe disfrutar de las festividades, pero sí exige no exponer a tu mascota a niveles de estrés que puedan superarla, garantizando siempre un refugio seguro cuando las calles se llenan de sonido.
