Con la llegada abrupta del calor y la invasión masiva a las costas españolas, los bañistas se enfrentan a un enemigo habitual de los veranos: las medusas. Ante un encuentro desafortunado con estos animales urticantes, las dudas sobre cómo actuar son frecuentes. Para despejarlas, el enfermero Jorge Ángel —uno de los divulgadores sanitarios más seguidos en redes sociales— ha publicado un vídeo explicativo que ya acumula decenas de miles de visualizaciones, en el que desmonta mitos y ofrece consejos prácticos para tratar correctamente una picadura.
La mayoría de las picaduras no son graves, tranquilidad
Lo primero, según el experto, es no entrar en pánico. La mayoría de las picaduras de medusa, aunque dolorosas, no revisten gravedad si se tratan a tiempo y de forma adecuada. Jorge Ángel recomienda lavar la zona afectada con agua de mar —nunca con agua dulce—, ya que esta ayuda a neutralizar el veneno y eliminar restos de tentáculos. También sugiere retirarlos cuidadosamente con unas pinzas o guantes para evitar que las células urticantes entren en contacto con la piel sana.
Uno de los errores más comunes es frotar la zona con toallas, arena o manos desnudas, algo que el enfermero desaconseja rotundamente. “Esto solo consigue esparcir el veneno y empeorar la reacción cutánea”, aclara. En cambio, aconseja aplicar frío —nunca hielo directamente sobre la piel— durante al menos 15 minutos para calmar el escozor y reducir la inflamación. Si el dolor persiste o aparecen síntomas como dificultad para respirar o mareos, es fundamental acudir a un puesto de socorro o centro médico.
Además de ofrecer pautas claras, el sanitario desmonta falsas creencias que siguen muy arraigadas. Entre ellas, la de orinar sobre la picadura, una práctica popularizada por el cine y que, lejos de ayudar, puede empeorar el cuadro. También alerta sobre el uso de amoníaco o vinagre sin saber con exactitud qué especie ha causado la picadura. Algunas reacciones químicas pueden agravar el daño. “Si no estás seguro, lo mejor es no echarte nada”, insiste.















