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Jordi Martí, arquitecto: 'Un toldo verde funciona como un radiador pegado a la ventana, la tela se calienta de forma drástica'

El color de los toldos vuelve al centro del debate estival: entre quienes defienden su capacidad para frenar el sol y quienes creen que, en realidad, pueden estar atrapando más calor del deseado.
Jordi Martí, arquitecto: 'Un toldo verde funciona como un radiador pegado a la ventana, la tela se calienta de forma drástica'
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Actualizado: 7:40 21/6/2026
arquitectura
construcción
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Con la llegada del verano y el aumento de las temperaturas, los toldos vuelven a convertirse en un recurso habitual en balcones y terrazas de toda España. Entre los modelos más extendidos sigue destacando el clásico toldo verde oscuro, una presencia casi fija en la estética urbana de muchas ciudades. Sin embargo, su eficacia real frente al calor ha sido cuestionada tras las declaraciones del arquitecto técnico Jordi Martí.

En una entrevista para Decosfera, Martí lanzó una comparación tan gráfica como polémica que ha acaparado muchos titulares. "Un toldo verde en la terraza es como tener un radiador delante de la ventana". Una idea que se apoya en un principio físico básico, que no es otro que los colores oscuros tienden a absorber una mayor cantidad de radiación solar que los tonos claros.

Jordi Martí, arquitecto: “Colocar un toldo verde equivale a poner un radiador en la ventana”

Según el especialista, mientras las superficies blancas o claras reflejan gran parte de la energía del sol, los tonos oscuros funcionan como auténticos acumuladores térmicos. Es el mismo motivo por el que, en los meses de verano, se tiende a vestir ropa clara: absorbe menos calor y mantiene mejor la temperatura corporal.

En el caso de los toldos, esta dinámica tendría un efecto directo sobre el entorno inmediato de la vivienda. Martí explica que un toldo verde oscuro puede llegar a absorber entre el 80% y el 90% de la radiación solar, alcanzando incluso cifras cercanas al 98% en lonas negras. Ese proceso provoca que el tejido se caliente de forma notable y genere una especie de “cámara de aire caliente” justo bajo la propia lona.

Toldos

“La tela se calienta de forma drástica”, señala el arquitecto, que advierte de que ese calor queda concentrado en la zona exterior de las ventanas, pudiendo influir en la sensación térmica del interior del hogar.

Esta línea de análisis coincide con estudios como los del arquitecto alemán Hubertus Pöppinghaus, especializado en radiación solar y comportamiento de las sombras. Sus investigaciones con cámaras termográficas muestran cómo los tejidos oscuros alcanzan temperaturas considerablemente más elevadas que los materiales claros bajo exposición directa al sol.

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A partir de estos datos, Pöppinghaus plantea una solución intermedia: el uso de lonas con una cara exterior clara y reflectante para reducir la absorción de calor, combinada con un interior más oscuro que minimice los reflejos procedentes del entorno urbano. Curiosamente, desde el sector del sombreado no comparten del todo esta lectura. La Asociación Española de Sombreado y Control Solar Dinámica (AESSO) rechaza la idea de que un toldo pueda comportarse como un “radiador” en términos prácticos.

Su explicación se centra en la diferencia entre la radiación solar de onda corta y la radiación térmica de onda larga. Según la entidad, aunque la lona se caliente al recibir el sol, lo relevante es que impide que la radiación atraviese directamente el vidrio de la ventana, principal vía de entrada de calor en el interior de la vivienda. En ese sentido, defienden que cualquier toldo exterior, independientemente de su color, sigue siendo más eficiente que la exposición directa al sol sobre el cristal.

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