Hay pocos directores como Steven Soderbergh. El realizador de Contagio, nos ofrece una mirada atípica al género del terror, alejándose de los convencionalismos y proponiendo una experiencia inmersiva y única. ¿Cómo? Con Presence, una nueva película se aleja de la tradición de las casas encantadas al tomar el punto de vista del espectro mismo, una aproximación tan osada como inquietante.
En lugar de ser meros observadores de las víctimas o los fenómenos paranormales, el espectador se convierte, de manera sutil, en el propio fantasma. Soderbergh, un director consagrado y ganador del Óscar por Traffic, regresa al cine con un largometraje que, aunque anclado en las estructuras clásicas del horror, ofrece una perspectiva renovada.
El regreso de Steven Soderbergh al terror: Presence reinventa el género con una cinta contada desde el punto de vista de un fantasma
Soderbergh, en su filmografía, tiene películas muy dispares y extrañas en las que suele experimentar con diferentes géneros, protagonistas y fórmulas. Un ejemplo es Kimi, que se rodó en plena pandemia, y ahora tenemos la reciente Presence, que se acaba de estrenar en cines de España y donde el cineasta se adentra en el abismo del terror atmosférico, generando una experiencia sensorial que va más allá de lo que tradicionalmente se espera de una película de espíritus.
En su nueva propuesta, Soderbergh se sumerge en la premisa tan familiar de la casa encantada, pero trastoca las convenciones del género al ofrecernos la historia desde la perspectiva de las presencias fantasmales. Curiosamente, lo que distingue a Presence es precisamente ese enfoque: no se trata solo de mostrar al espectro en la pantalla, sino de colocarnos en su lugar, desdibujando las fronteras entre lo que es real y lo que es perceptivo.
La atmósfera, bastante trabajada con sumo cuidado -el cineasta elige muy bien los ángulos de cámara y los movimientos de la misma-, empuja al espectador a cuestionarse no solo lo que está sucediendo en la trama, sino cómo se siente ser un testigo invisible de lo inexplicable. El reparto, encabezado por Lucy Liu, Julia Fox y Chris Sullivan, aporta la solidez necesaria para dar vida a una historia en la que los personajes deben enfrentarse a fuerzas que desafían cualquier lógica.
La tensión se construye no tanto a través de sobresaltos ni sustos calculados, sino mediante la constante sensación de incertidumbre, donde la presencia paranormal se percibe más como una sensación que como una manifestación concreta. Este tipo de terror, más cerebral que visceral, se alinea con otros ejemplos recientes que han tomado riesgos narrativos similares, como De naturaleza violenta, en la que el enfoque se centraba en el asesino y no en las víctimas. Aquí, Soderbergh hace algo similar: no somos meros espectadores de los fenómenos paranormales, sino que nos convertimos en ellos.
Si tenéis curiosidad por buscar una alternativa diferente en el género del terror, y os apetece ir al cine, Presence es una invitación a experimentar el horror desde una óptica nunca antes vista.















