Desde noviembre de 2026, España adoptará un nuevo sistema de consumo de bebidas envasadas, siguiendo las directrices europeas. El Gobierno ha anunciado un mecanismo que modificará de manera clara la forma en que bares, restaurantes y supermercados comercializan estos productos, lo que requerirá una adaptación por parte de los consumidores.
Siguiendo el ejemplo de países como Alemania, Dinamarca y Portugal, España introducirá un depósito de 10 céntimos por cada botella o lata vendida. Este depósito, parte del Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR), se puede recuperar al devolver el envase vacío en el mismo establecimiento o en cualquier otro punto autorizado. El objetivo del SDDR es fomentar la economía circular y aumentar las tasas de reciclaje.
A partir de 2026, bares y restaurantes en España deberán cobrar un importe adicional por las botellas y envases
España se enfrenta a un problema importante en este ámbito. La normativa europea exige la recogida de al menos el 70% de estos residuos, pero España se quedó muy lejos de este objetivo en 2023, con una tasa de recogida de botellas de plástico de un solo uso del 41,3%.
Esta brecha ha generado preocupación, ya que el incumplimiento continuado de las directrices de Bruselas puede acarrear sanciones. Tras comprobar la insuficiencia del sistema de contenedores amarillos, el Gobierno implementará medidas más radicales para alcanzar los objetivos. Como se ha mencionado, los consumidores pagarán un extra de 10 céntimos al adquirir el envase, que podrán recuperar al devolverlo vacío en el mismo establecimiento o en cualquier otro punto autorizado.
Supermercados y tiendas deberán aceptar devoluciones de envases, independientemente de dónde se hayan adquirido. Además, se instalarán máquinas de recogida automatizadas en puntos estratégicos. El proceso será rápido y sencillo: basta con escanear el código de barras del envase para obtener el reembolso del depósito. Veremos si en España, la práctica de permitir que los clientes traigan sus propios recipientes reutilizables a restaurantes y establecimientos de hostelería, siguiendo condiciones de uso claras, se alinea con una tendencia creciente en Europa.















