El estreno de Supergirl ha experimentado un notable descenso en la taquilla estadounidense. La nueva producción de Warner Bros. Pictures y DC Studios ha sufrido una caída de esas que marcan récord negativo durante su segundo fin de semana en cartelera, recaudando aproximadamente 9,6 millones de dólares en 3602 salas. Esto representa una disminución del 74 % en comparación con su debut en cartelera.
Tras un comienzo modesto con 37,1 millones de dólares en Estados Unidos y Canadá, la película acumula actualmente 58,5 millones de dólares en el mercado norteamericano y alrededor de 100,5 millones de dólares a nivel mundial. Estos resultados están muy lejos de lo necesario para que una superproducción de este calibre alcance la tan ansiada rentabilidad. En otras palabras: James Gunn se ha encontrado con un grave problema.
Supergirl se desploma en su segundo fin de semana y apunta a convertirse en uno de los mayores fracasos recientes de DC
El principal desafío de Supergirl reside en su considerable presupuesto de producción. Pese a que se ha defendido por activa y por pasiva que se trata de una cinta modesta en comparación a otros blockbusters, diversas publicaciones especializadas, como Variety, Deadline y The Numbers, estiman el presupuesto en aproximadamente 170 millones de dólares. A esta cifra habría que sumar una costosa campaña internacional de marketing y distribución, pues Warner necesitaba un blockbuster para el verano.
Conviene recordar que en la industria cinematográfica, se considera que una película de este tamaño necesita recaudar aproximadamente entre 2 y 2,5 veces su presupuesto para cubrir los costes de producción, promoción y el porcentaje que se llevan las cadenas de exhibición. Para Supergirl, esto significaría que su objetivo de equilibrio financiero superaría los 400 millones de dólares en taquilla mundial. No lo conseguirá.
Tas dos fines de semana, la película ha recaudado poco más de 100 millones de dólares, lo que ha generado previsiones muy pesimistas y una serie de estudios que afirman que su recorrido comercial estará muy lejos de la tan ansiada cifra. Básicamente, los analistas estiman que Supergirl podría cerrar su recorrido comercial con pérdidas de entre 100 y 120 millones de dólares, aunque el montante podría ser incluso mayor si no logra superar los 200 millones de dólares en taquilla internacional.
No son buenas noticias. El rendimiento de Supergirl pone de manifiesto la transformación que está experimentando el género de superhéroes, que durante más de una década dominó la taquilla mundial. Si bien los espectadores siguen respondiendo a personajes con un enorme reconocimiento popular, como el célebre Spider-Man o Batman, el interés disminuye de manera evidente cuando los protagonistas pertenecen a un segundo o tercer escalón de popularidad.
La diferencia es clara si comparamos Supergirl con Superman, que el año pasado se convirtió en un gran éxito comercial para Warner Bros., o con las altas expectativas que rodean a Spider-Man: Brand New Day, que se perfila como uno de los grandes estrenos del año. Tanto Clark Kent como Peter Parker son iconos de la cultura popular desde hace décadas y cuentan con una base de fans global.
Por otro lado, Supergirl tuvo el desafío de convertir a Kara Zor-El en una protagonista capaz de atraer al público por sí sola, una dificultad similar a la que enfrentó Marvel Studios con Thunderbolts en 2025 Básicamente, conviene recordar que el fracaso de Supergirl no es un caso aislado. En los últimos años, varias superproducciones de cómics han decepcionado en taquilla, como The Flash, Blue Beetle, The Marvels, Madame Web, Kraven the Hunter y Thunderbolts. Todas compartían características comunes entre ellas si miramos con detalle.
Hablamos de personajes menos conocidos que los grandes iconos, de presupuestos muy elevados y una creciente fatiga general por parte del público hacia un modelo de cine que antes parecía infalible. Los analistas de taquilla llevan tiempo señalando que el éxito de una película de superhéroes ya no depende solo de ser de Marvel o DC. Eso importa poco.
Las críticas, el boca a boca, la conexión emocional con los personajes y la percepción de que la película ofrece algo diferente se han vuelto factores clave. El fuerte descenso de Supergirl en su segundo fin de semana confirma que las grandes sagas ya no tienen garantizado el éxito solo por pertenecer a un universo superheroico. Y James Gunn, con este nuevo universo incipiente, debería haberlo previsto.














