La Ley de Bienestar Animal en España ha transformado lo que antes era una pregunta trivial en un asunto serio: "¿puedo cruzar a mi mascota?" ya no tiene una respuesta casual. El clásico "si quieres, sí" ha quedado obsoleto.
Hoy en día, la norma es clara: la cría de perros y gatos solo puede realizarla quien esté registrado como criador y cumpla estrictas normas de bienestar y trazabilidad. La idea de la "cría casera" entre particulares, sin papeles ni control, ha dejado de ser un gesto inocente y ahora puede acarrear sanciones importantes. Si deseas tener una camada de forma legal, el primer paso es registrarte como criador, inscribir a los animales reproductores y garantizar que se cumplen todas las obligaciones de bienestar y seguimiento de las crías.
Confirmado por la Ley de Bienestar Animal: el cruce de animales domésticos ya no es un derecho de todos
Esto derriba la práctica habitual de cruzar a un perro o gato "porque me apetece ver cachorros". La ley entiende que cualquier planificación de camadas, nacimiento de crías y entrega a terceros constituye actividad de cría. Y quien realiza esa actividad debe estar dentro del sistema: registrado, identificado y bajo control. La filosofía de la norma apunta directamente a lo que hasta ahora se llamaba "cría casera" sin control. Se incluyen aquí prácticas como:
- Cruzar a tu perro o gata con otro animal solo "porque es buena" o "para que tenga hijos" sin registro.
- Anunciar las crías en portales, redes o grupos, aunque solo sea "para cubrir gastos".
- Repetir camadas periódicamente en un piso o casa particular sin controles ni registro.
Si no estás dado de alta como criador autorizado, cualquiera de estos supuestos se considera cría no permitida. La ley no distingue entre profesional y particular: lo importante es si hay cría y autorización.
El supuesto de la camada accidental está planteado en la ley. No obstante, siempre existen puertas abiertas para algunas mascotas, y en muchos lugares hay animales y grupos enteros de los mismos que conviven sin control humano o supervisión directa de sus dueños. La ley considera esto un problema, porque su objetivo es reducir las crías no deseadas. A la hora de evaluar un caso, se fija en:
- Si es un hecho aislado o repetido.
El endurecimiento de las normas se debe a que España registra cada año decenas de miles de abandonos de perros y gatos, muchos de ellos procedentes de camadas caseras imposibles de colocar. La Ley de Bienestar Animal busca abordar este problema desde el origen, restringiendo la cría a criadores y centros registrados, promoviendo la esterilización (especialmente en gatos) y priorizando la adopción frente a la compra impulsiva o la cría por capricho.
En este contexto, cruzar a tu mascota porque "quieres que tenga hijos" va en contra de la filosofía de la ley, a menos que se haga dentro del marco de la cría responsable y registrada.
Además, la ley considera la entrega de las crías con identificación, contrato y condiciones de bienestar, o colocadas sin más, como factores determinantes en la sanción. Un embarazo aislado, gestionado con responsabilidad, no se juzga igual que una sucesión de camadas accidentales que revelan una cría constante sin control, ya que la sanción busca convertir esa situación en un sistema. Por último, la ley contempla medidas posteriores, como la esterilización o la separación de animales, como parte de la solución.















