Se creía extinto. La Reserva Natural Nacional de Qomolangma, en el corazón del Himalaya tibetano, se ha convertido en el escenario de un hallazgo que ha dejado boquiabierta a la comunidad científica internacional. Un equipo de investigadores, que llevaba meses rastreando la vida salvaje de la zona con cámaras trampa, ha conseguido algo que parecía casi imposible: capturar en vídeo a un leopardo nublado, uno de los felinos más esquivos y amenazados del planeta, en un territorio donde hasta ahora no se había documentado su presencia.
Asombro científico tras captar grabar a una esquiva criatura en el implacable Himalaya: 'Primera documentación registrada'
“Por lo que sabemos, es la primera vez que se registra al leopardo nublado en el condado de Jilong”, explican los responsables del estudio. La sorpresa, similar a la vista con el calamar gigante captado hace unos días, fue mayúscula: apenas un mes después de instalar los dispositivos, ya contaban con las primeras imágenes, un logro que ha desatado el entusiasmo entre los expertos en conservación.
Conocido científicamente como Neofelis nebulosa, el leopardo nublado es una criatura enigmática: un felino de tamaño medio, de pelaje espectacularmente moteado y costumbres tan reservadas que verlo en libertad es un verdadero acontecimiento. Se estima que sobreviven menos de 6000 ejemplares adultos en todo el mundo, distribuidos principalmente entre los bosques del sudeste asiático y algunas regiones del sur de China.
Su declive ha sido brutal en las últimas décadas, acorralado por la deforestación, la expansión humana y el tráfico ilegal de especies, que sigue alimentando un mercado negro de pieles y huesos.
El hallazgo en Qomolangma no es solo un golpe de suerte. Es también una señal de esperanza. La presencia del leopardo nublado en esta región podría indicar que su área de distribución es más amplia de lo que pensábamos, abriendo nuevas posibilidades para su conservación. Según el informe del equipo de investigación, estos datos apuntan a la existencia de hábitats viables más allá de los cuatro núcleos poblacionales conocidos hasta ahora en China.
“Este descubrimiento sugiere que aún quedan refugios naturales por explorar en el Tíbet, y eso cambia completamente las perspectivas de conservación”, afirman los investigadores. El avistamiento, además, nos recuerda el papel crucial de las reservas naturales como santuarios indispensables para las especies en peligro, en un momento en que el cambio climático y la presión humana están llevando a una aceleración alarmante de la extinción de especies.
No es solo cuestión de proteger a un bello felino: los carnívoros de gran tamaño como el leopardo nublado son piezas fundamentales en el equilibrio de los ecosistemas. Su desaparición provoca un efecto dominó que afecta a toda la cadena alimentaria. Los científicos detrás de este hallazgo han hecho un llamamiento a ampliar los esfuerzos de estudio y conservación en el Himalaya, y a reforzar la colaboración internacional para proteger lo que queda de biodiversidad.
“La vida salvaje aún guarda sorpresas para nosotros, incluso en los rincones más remotos del planeta”, recuerdan. Y quizás, tras este fugaz encuentro, se esconda una población entera de leopardos nublados aguardando a ser descubierta.















