Brasil quiere poner en marcha en 2026 uno de los proyectos nucleares más delicados y estratégicos de su historia reciente: el CENTENA (Centro Tecnológico Nuclear y Ambiental), una instalación concebida para albergar de forma definitiva residuos radiactivos de baja y media actividad generados por centrales nucleares, hospitales, industrias, universidades y centros de investigación. La propia CNEN y organismos públicos del sector lo presentan como el que será el primer repositorio de este tipo en América Latina, además de una infraestructura con laboratorios, monitoreo ambiental y funciones de radioprotección.
La clave del proyecto no está solo en construir un almacén, sino en cerrar una carencia histórica del sistema nuclear brasileño. Hoy, parte de esos residuos sigue guardándose en depósitos asociados a Angra dos Reis o en otras instalaciones intermedias. La CNEN explicó ya en noviembre de 2025 que el calendario oficial prevé iniciar las obras en 2026 y terminarlas en 2030, un plazo pensado para llegar antes de que los depósitos actuales de Angra rocen su límite estimado entre 2031 y 2032.
Una respuesta a la deuda nuclear brasileña
El plan incorpora además una escala más amplia que la de un simple vertedero técnico. En la audiencia pública celebrada en diciembre de 2025, la CNEN detalló que CENTENA exigirá una inversión de 345 millones de reales y una ejecución de cinco años. También señaló que el complejo está diseñado para recibir, ya en el cuarto trimestre de 2030, unos 26.200 tambores metálicos hoy almacenados por Eletronuclear, equivalentes a 5.240 metros cúbicos de residuos listos para traslado.
La instalación tendrá, además, una dimensión tecnológica y de vigilancia de largo recorrido. La documentación pública del sector nuclear brasileño describe CENTENA como un proyecto con áreas de disposición final, edificios de apoyo, sistemas de monitoreo ambiental, espacios para radioprotección y desarrollo técnico asociado a la gestión de residuos. El propio CDTN y la red institucional vinculada a la CNEN lo presentan como una infraestructura estratégica no solo para guardar materiales, sino para reforzar capacidades científicas y regulatorias alrededor del ciclo nuclear brasileño.
Un centro para almacenar, vigilar e investigar
El proyecto también tiene una dimensión política e industrial mucho más amplia de lo que parece. La existencia de un repositorio nacional para residuos radiactivos aparece ligada a otros frentes del sector, incluidos Angra 3 y el Reactor Multipropósito Brasileño, porque disponer de una salida final para este tipo de materiales es una pieza básica para sostener la expansión del uso nuclear en energía, medicina e investigación. La propia CNEN ha presentado CENTENA como una solución nacional para residuos procedentes no solo de las plantas de Angra, sino también del uso de radioisótopos en salud, industria y laboratorios.
Que el calendario se cumpla, sin embargo, está lejos de estar garantizado. La CNEN admite que la siguiente fase exige completar la caracterización geofísica del emplazamiento, cerrar documentación técnica y avanzar tanto en licencia nuclear como en licencia ambiental. La comisión también ha reconocido públicamente que, si hubiera retrasos, Eletronuclear estudia alternativas como reorganizar depósitos actuales o construir nuevas estructuras provisionales para evitar que la capacidad de almacenamiento se convierta en un cuello de botella operativo.















