Bañarse con lentillas en la piscina, a priori, podría no significar nada, pero en realidad es muy peligroso. Aunque el cloro pueda cargarse a un buen número de bacterias, lo cierto es que no todos los gérmenes caen ante este este elemento químico que se usa de forma habitual en la manufactura de miles de productos y para desinfectar el agua. Meterse en la piscina con lentillas es lo último que os recomendamos, puesto que las esas lentes sirven como esponja y recogen todo tipo de gérmenes. Eso puede conducir a una rápida infección en los ojos que, a su vez, puede derivar en una pérdida notable de visión. Pero eso no es todo, porque las lentillas suelen absorber parte del agua que las rodea, y esto también se aplica al agua de una piscina, por lo que los ojos están en constante exposición al cloro.
Es mejor evitar las lentillas en las piscinas y usar, en su lugar, gafas de natación graduadas
Antes de nada, la mejor opción es consultar siempre con un especialista. Las gafas de natación graduadas no se suelen ver en demasiadas piscinas, y es que por norma general se tira de las mencionadas lentillas o, directamente, no se usa nada si los problemas de visión de la persona en cuestión no son demasiado graves.
Pero esas gafas especiales son una muy buen alternativa, puesto que protegen los ojos del cloro, las bacterias y los gérmenes y además evitar que podamos tener cualquier tipo de problema de visión a posteriori. Las infecciones en los ojos son muy molestas y si no se curan bien, o se cogen a tiempo, puede haber graves consecuencias.
El uso de lentillas en entornos acuáticos, en general, debe cuidarse mucho y vigilarse de cerca. Hay alternativas, como las lentillas desechables o las gafas de natación graduadas, así como intentar (en caso de que sea posible) que las medidas de higiene de la piscina en cuestión sean buenas. Hay que andarse con cuidado y, sobre todo, hay que evitar frotarse los ojos si se sienten molestias y consultar directamente a un médico especializado en el campo.















