El hallazgo procede de un estudio de la Universidad de Arizona publicado en The European Astrophysical Journal Plus y está levantando un revuelo considerable en la comunidad científica. Los investigadores apuntan a que el asteroide 33 Polyhymnia, descubierto en 1854 pero apenas estudiado en detalle hasta ahora, podría contener elementos químicos que no figuran en la tabla periódica. La clave está en su densidad anómala: es tan elevada que supera incluso a la del osmio, el elemento estable más denso conocido en la Tierra.
Un objeto venido de otro mundo
La densidad de Polyhymnia, estimada a través de observaciones astronómicas, resulta incompatible con cualquier elemento conocido, ya sean naturales o sintéticos. Ni siquiera los elementos superpesados sintetizados en laboratorios, como el oganesón (Z=118), logran explicar los valores registrados, ya que estos son inestables y con vidas medias ínfimas. Para los autores, la única explicación plausible es que el núcleo del asteroide esté compuesto por materiales que escapan a nuestro conocimiento actual.
Para explorar esta idea, los científicos recurrieron al modelo relativista de Thomas-Fermi, una herramienta teórica que permite estimar propiedades atómicas de elementos hipotéticos más allá de la tabla periódica. El resultado apunta a la existencia de una “isla de estabilidad” alrededor de un número atómico Z=164. Si existiesen, esos elementos podrían alcanzar densidades teóricas de entre 36 y 68,4 gramos por centímetro cúbico, valores imposibles de reproducir con la química que conocemos en la Tierra.
Este tipo de cuerpos ha sido clasificado bajo la denominación CUDO (Compact Ultra Dense Objects), una categoría teórica que engloba materiales que podrían desafiar las leyes de la física clásica. Aunque la hipótesis aún es especulativa, su sola formulación abre un escenario fascinante: que el sistema solar albergue depósitos de materia exótica, inaccesible para los experimentos terrestres, pero detectable en asteroides y meteoritos.
El físico Jan Rafelski, coautor del estudio, recuerda que todos estos elementos hipotéticos han sido agrupados bajo el término coloquial unobtainium, precisamente porque son imposibles de obtener en condiciones normales, según recoge El Confidencial. “La idea de que algunos de ellos puedan ser lo suficientemente estables como para encontrarlos dentro de nuestro sistema solar resulta emocionante”, apuntó. De confirmarse, supondría un cambio radical en la forma de entender la tabla periódica y la evolución de la materia.
Más allá de lo estrictamente científico, el caso de Polyhymnia plantea preguntas de enorme alcance. ¿Podrían estos elementos exóticos tener aplicaciones tecnológicas o energéticas inéditas? ¿Sería viable algún día explotarlos en misiones mineras espaciales, como las que ya planean agencias y empresas privadas?















