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Adrian Shine (76), el cazador más veterano del monstruo del lago Ness, se rinde: tras 52 años cree 'era todo falso'

Dice no arrepentirse de los años invertidos ya que nvestigar también era parte de la historia.
Adrian Shine (76), el cazador más veterano del monstruo del lago Ness, se rinde: tras 52 años cree 'era todo falso'
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Actualizado: 12:31 17/1/2026
escocia
monstruo

Adrian Shine, uno de los nombres más persistentes del “caso Nessie”, dice que ha cruzado la línea: tras más de medio siglo vinculado a investigaciones en el lago, ahora sostiene que no hay monstruo y que buena parte del archivo de avistamientos se explica sin criaturas imposibles. Su giro no es un portazo: deja la puerta abierta a pruebas nuevas, pero su diagnóstico actual es terrenal.

La pieza clave de su explicación son las estelas de los barcos. Loch Ness forma parte del eje del Caledonian Canal, con tráfico regular; esas estelas viajan, rebotan y se reorganizan en el agua hasta dibujar “jorobas” sucesivas que, vistas desde lejos, encajan demasiado bien con el imaginario popular. Shine lo describe como un patrón “multijorobado” que la gente interpreta como un cuerpo en movimiento.

La mecánica del “monstruo”

A partir de ahí, el resto del catálogo se llena con clásicos de la percepción: aves posadas en agua calma que parecen “cuellos”, rocas que, según la luz, “aparecen” y “desaparecen”, y un factor psicológico difícil de desactivar cuando alguien ya va predispuesto a ver a Nessie. Shine cuenta incluso un episodio propio en el que un supuesto lomo serpentiforme terminó siendo una roca inmóvil.

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Luego está el argumento biológico, que no necesita épica. El lago es frío, profundo y con una base trófica limitada para sostener durante décadas un gran depredador del tamaño que sugieren las historias más ambiciosas; Shine lo pone como una objeción de “supervivencia”, más que de misterio. En esta misma línea, trabajos clásicos sobre “organismos raros” y probabilidades de detección ya apuntaban que, si existiera una población grande y estable, debería dejar un rastro más sólido.

Biología, eDNA y el mito

La ciencia reciente también ha ido estrechando el cerco sin necesidad de arpones. El estudio de ADN ambiental (eDNA) en Loch Ness publicado en 2019 encontró una señal muy marcada de anguilas y no halló evidencia de reptiles prehistóricos ni de varios candidatos “grandes” habituales; el equipo subrayó que el eDNA no da el tamaño, pero que la hipótesis de una “anguila gigante” no puede descartarse del todo. Esa idea ha seguido viva en literatura académica reciente que examina el “fenómeno Nessie” desde la biología y la cultura.

Lo más interesante del viraje de Shine es lo que deja al descubierto: Loch Ness funciona como un laboratorio de cómo nacen los mitos modernos cuando se mezclan geografía, tráfico, óptica y deseo de creer. Él dice no arrepentirse de los años invertidos —investigar también era parte de la historia—, pero su conclusión desplaza el misterio del agua a nosotros: al modo en que una onda, un pájaro o una sombra, con el contexto adecuado, se convierte en criatura.

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