Para poder entrar en el ejército hacen falta más que ganas: hay que estar en forma, en un muy buen estado físico, realmente. El Boletín Oficial del Estado (BOE) publicó recientemente qué proceso hay que seguir para poder optar a entrar al Ejército español, puesto que sus oposiciones están prácticamente aquí mismo. Además de pasar unas pruebas físicas muy exigentes, hay una serie de requisitos que hay que cumplir. Por ejemplo, no tener más de 29 años de edad durante el periodo de acceso, no tener tatuajes que vayan en contra de la Constitución española, tener el Bachillerato o título equivalente y medir más de 1,55m y menos de 2,13m. Como también poseer la nacionalidad española, por supuesto. Pero lo que realmente interesa es saber cuáles son esas pruebas físicas cómo superarlas.
Las diferentes pruebas físicas buscan poner a prueba los trenes inferiores y superiores de cada aspirante, sumando a ello exámenes de velocidad, resistencia y por supuesto circuitos de agilidad para comprobar los reflejos de cada participante.
Las pruebas en cuestión se llevan a cabo durante el tiempo que los opositores se encuentren bajo evaluación. A continuación vamos a repasar detenidamente cada uno de esos retos físicos, que desde luego requieren de un amplio entrenamiento y preparación.
Hay margen de error para completar cada prueba, puesto que se da, en teoría, el tiempo suficiente como para poder superar cada una de ellas si se está en forma y se ha entrenado. Sin embargo, no deja de ser todo un desafío y una buena criba para ver realmente quién está en forma para poder unirse al ejército de nuestro país. Por supuesto, una vez dentro se entrena aun más para mejorar.
