El tratamiento de los datos y la manera en la que se usan para garantizar nuestra seguridad o hábitos de consumo y comportamiento, es la gran batalla del futuro en lo referente a las nuevas tecnologías. Hoy, el Parlamento Europeo ha pedido a los legisladores de la Unión Europea que prohiban el reconocimiento facial automático en espacios públicos para favorecer la privacidad de los ciudadanos, así como al igual que han hecho países como China, pedir que se apliquen estrictas reglas para el uso policial de la inteligencia artificial.
Una petición no vinculante pero que muestra las dudas de la Unión Europea ante este tipo de controles
Como explican en Xataka, la resolución no vinculante ha salido adelante con el apoyo de un gran número de votos a favor, aunque ahora dependerá todo de los legisladores de la Unión Europea, que decidirán si convertir estas preocupaciones en leyes o reglas comunes para todos los estados miembros.
Por ejemplo, durante el abril pasado, la Comisión Europea presentó su legislación sobre Inteligencia Artificial, que tras recibir el apoyo del Parlamento Europeo se convertirá en la norma que regirá el uso de esta potente tecnología durante los próximos años. Los eurodiputados, en relación a la vigilancia con reconocimiento facial, afirman sentirse preocupados.
Los responsables del Parlamento Europeo creen que los ciudadanos no deben ser monitoreados en espacios públicos, se pueden producir errores en la detección a través de la inteligencia artificial, y se vulneraría la privacidad de los habitantes de la Unión Europea. Los eurodiputados han argumentado que hay suficientes evidencias de que estos sistemas identifican con mayor tasa de error a grupos étnicos minoritarios, a personas mayores o a mujeres, creándose situaciones de detenciones injustas e ilegales. China, por poner un ejemplo, usa estos sistemas con gran polémica entre sus ciudadanos.
"La IA y su uso por las instituciones públicas debe ser transparente, rastreable y documentada", comentaban. Además, abogan por el software de código abierto y de las auditorías constantes de cara a garantizar la verdadera privacidad y seguridad en esas enormes bases de datos que recopilan información muy sensible. Por último, desde la Unión Europea piden que se deje de emplear la inteligencia artificial o los sistemas automatizados para identificar a individuos concretos o predecir crímenes con cierta antelación, abriendo la puerta únicamente a su uso para delitos graves como el de terrorismo o secuestro.















