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Género/s: Action-RPG / Tipo Souls
PC, XSX, PS5:
También en: PC XSX PS5
FICHA TÉCNICA
Desarrollo: One More Level
Producción: Lyrical Games / One More Level
Distribución: Steam
Jugadores: 1
Formato: Descarga
Textos: Español
Voces: Inglés
Online: -
ANÁLISIS

Análisis Valor Mortis: Si buscas un nuevo soulslike que te haga sufrir, deja de buscar, pero debes conocer sus defectos (PC, Xbox Series X, PS5)

Valor Mortis es un soulslike con un diseño clásico pero a la vez innovador, que hace de la dificultad su mayor reclamo (aunque a la vez su elemento más cuestionable).
Análisis de versiones PC, Xbox Series X, PS5.

Dentro del género soulslike hay varias perspectivas. Hay algunas que apuestan por incluir modos de dificultad y ayudas que favorezcan la entrada de más jugadores, pero luego están aquellos que no tienen piedad. A este último grupo, el de los souls más puristas, pertenece Valor Mortis, y es una decisión defendida por sus propios desarrolladores: mantienen la filosofía clásica del género, buscando un reto exigente pero justo, que premie a aquellos jugadores que lo intenten una y otra vez.

One More Level ha apostado por esta perspectiva hasta sus últimas consecuencias, las cuales se traducen en jefes realmente implacables. Tanto, que hay una notable descompensación con el resto del juego, ya sea antes como después de dichos enfrentamientos. Es tal vez el aspecto más difícil de tratar en estos títulos, muy complicado de equilibrar, en este caso con una visión purista y que llamará la atención de los jugadores más dedicados, que es a quien realmente va dirigido esta especie de Dark Souls en la época napoleónica y con poderes al más puro estilo BioShock.

El parry es fundamental dominarlo, especialmente en los enfrentamientos con jefes.

Un combate ágil y en primera persona

Valor Mortis tiene otra particularidad que despertaba cierta desconfianza entre los jugadores. Se juega en primera persona, manejando un sable para golpear a los enemigos y hacer parries, que es una acción fundamental. Nos ha sorprendido. Funciona muy bien, y lejos de lo que pudiera pensarse, es muy satisfactorio leer las intenciones de los enemigos, reaccionar a sus intentos de ataque y hacer un combate con toques estratégicos. Se incentiva que reservemos nuestras ganas de atacar de manera indiscriminada para esperar al momento oportuno, ya sea desviando un espadazo o esquivándolo.

El esquema funciona bien, con algunas guías visuales que nos alertan sobre cuándo podemos hacer parry o una esquiva. No obstante, la presencia de distintos tipos de enemigos nos pondrá a prueba, y lo que aprendamos con unos no nos servirá con los demás, obligándonos a adaptarnos a cada situación. Además, hay otro aspecto fundamental que apoya el uso de la primera persona. Los enemigos tienen puntos débiles, y llega un momento en que empezarás a usar una espada con la que hacer estocadas, siendo fundamental apuntar y golpear en el lugar exacto. Lo mismo ocurre con las armas a distancia, como el revólver, jugando como si estuviésemos en un shooter, pero con balas muy limitadas y el riesgo-recompensa de apuntar sabiendo que alguien viene a por ti.

Habilidades como el uso del fuego pueden acabar con varios enemigos a la vez.

El diseño de niveles explica cómo funciona este soulslike, el cual defiende una estructura bastante tradicional. El juego se divide por capítulos, y el avance es un pasillo largo de principio a fin, con enemigos en posiciones muy bien estudiadas. Hay algunos que te sorprenderán y te quitarán la vida si no vas muy atento, y en otros casos podrás hacer uso del entorno para aprovecharte de ciertas situaciones. Por ejemplo, en algunos casos tendrás la opción de activar un cañón o hacer que se precipite un carro cuesta abajo, llevándose por delante a tus rivales.

Lo más satisfactorio de Valor Mortis está en la forma en que plantea sus escenarios, que son bastante variados y ofrecen más alternativas de las que habíamos imaginado. Por ejemplo, hay una zona montañosa con una mayor verticalidad en que gana importancia el plataformeo, e incluso usar los saltos con golpeo desde una posición elevada para sorprender a los enemigos. Luego hay partes más abiertas, como un poblado en que tienes múltiples opciones para avanzar e ir acabando con los enemigos, haciendo uso del sigilo y las ejecuciones por la espalda (que es otra mecánica con relevancia a lo largo del periplo).

Saber cómo usar el entorno a nuestro favor es una de las claves del juego.

El planteamiento de los enemigos también es interesante. Tienes a soldados rasos franceses que no te darán muchos dolores de cabeza, pero luego hay otros más resistentes, con movimientos de combate más complejos y difíciles de repeler, así como tiradores con rifle que pueden sorprenderte desde la distancia. También hay engendros en forma de moles que reptan hasta alcanzarte, otros que te lanzan bombas desde lejos y también temibles gigantes que pueden dejarte tiritando de un solo toque.

El avance a través de la Europa de la época napoleónica, con escenarios en guerra y montones de cadáveres a nuestro paso, es sin duda lo más interesante de Valor Mortis. La agilidad de nuestro personaje para moverse y atacar en primera persona es notable, y activa unas mecánicas bien resueltas, que se complementan con habilidades al estilo BioShock. Conforme avanzamos, ganamos poderes (transmutaciones), como lanzar fuego con las manos o hacer uso de un gancho para incrementar nuestra movilidad.

El árbol de progresión es simple y no ofrece mucha versatilidad.

Para los que no teman la dificultad

Aquí es donde comenzamos a comprobar las primeras fricciones jugables. La progresión no está bien medida. Los poderes tardan en llegar, así como las mejoras de arma. Obtienes catalizadores a medida que derrotas enemigos, pero la manera en que subes de nivel y aplicas mejoras no va acorde a los desafíos que te vas encontrando. Esto se hace especialmente notorio en los jefes de nivel: están bien diseñados, son muy retantes y demuestran inventiva, pero pueden llegar a resultar frustrantes.

El juego tiene poca tolerancia a los errores en estos enfrentamientos finales, suponiendo un contrapunto al resto de la aventura, donde es más permisivo… y eso que también castiga. Los faroles que sirven como puntos de guardado pueden llegar a estar bastante distanciados entre sí, obligándonos a ser cuidadosos. Si hemos acumulado muchos catalizadores podríamos perderlos si nos matan, estableciendo una lógica de riesgo-recompensa que es importante saber gestionar. Para solventar los picos de dificultad, puedes volver sobre tus pasos, matar más enemigos, acumular mayor cantidad de catalizadores, subir de nivel y encarar con más garantías al jefe de turno, pero eso ralentiza notoriamente el ritmo de juego.

Encontrarte con los puntos de guardado es un auténtico alivio en ciertos momentos.

Al final, el juego te obliga a hacer partidas casi perfectas contra jefes, o al menos yendo todo lo bien equipado que puedas. Es posible que el uso de munición de ignición o las bombas puedan ayudarte, pero siempre hay una contrapartida, porque las pociones tienden a dejarte lo suficientemente expuesto como para que el remedio sea peor que la enfermedad. En otras palabras, es un soulslike que tiende a ser duro, a veces demasiado, con un desafío no tan justo como nos habría gustado, dando lugar a no pocas frustraciones.

Esta sensación viene apoyada por un árbol de habilidades que no ofrece mucha versatilidad. Es bastante limitado y lineal, con pocas opciones para hacer las cosas más llevaderas. Puedes incrementar la salud y la fuerza de tus ataques, pero los desarrolladores lo han configurado de tal forma que, llegado a cierto punto, ya es imposible conseguir que los combates sean un poco más clementes. Esto también influye en el carácter implacable del juego, al no ofrecer una vía de escape para una dificultad que al final es bastante menos modulable que otros juegos del género.

Hay partes más verticales, con presencia de jugabilidad más plataformera.

Pero más allá de esto, tal vez lo que menos nos ha gustado de Valor Mortis es que su ejecución técnica es cuestionable. El juego posee errores de programación (bugs), con colisiones que no siempre responden bien y, lo peor sin duda, una inteligencia artificial muy inestable que causa que en bastantes ocasiones los enemigos no se percaten de nuestra presencia (incluso estando delante de ellos). Esto puede "romper" parcialmente la experiencia, puesto que es posible acabar con ciertos enemigos con mucha facilidad, acudir a un faro para descansar y volver para seguir acumulando catalizadores sin apenas esfuerzo. Tarea monótona y que no recomendamos, pero que dados estos fallos se hace posible.

La duración es la que se puede esperar en este tipo de soulslike. En este caso podría oscilar bastante, entre las 15 y las 25 horas, siendo la primera más acertada para alguien muy experimentado en el género y la segunda para aquellos que -aún siendo buenos jugadores- necesitan más intentos para derrotar a los jefes y además les gusta pararse y explorar cada rincón. No obstante, esto es una estimación, y en este caso depende mucho de la habilidad particular de cada jugador.

Planear una estrategia segura para acabar con ciertos enemigos también es posible.

Una Europa artísticamente decadente

Lo que está realmente genial, sin paliativos, es la ambientación. Nos ponemos en el lugar de un soldado napoleónico, William, que ha resucitado en medio del campo de batalla. El problema es que ya nada es lo que parece: una plaga ha arrasado Europa en lo que supone una versión alternativa del siglo XIX. El juego combina elementos y personajes históricos dentro de un escenario sobrenatural y casi terrorífico, con una conspiración de fondo contra la que tendremos que luchar.

Todo esto se plasma en montañas de cadáveres y paisajes decrépitos en que la muerte y la destrucción son el denominador común. Las influencias de FromSoftware son notables, con una historia que no solo cuentan los documentos y personajes con que conversamos (poco frecuentes), sino los propios lugares que vamos descubriendo. Este tono también se refleja en el apartado artístico, que es un aspecto sobresaliente en el juego, gracias a unos diseños de enemigos (especialmente los jefes) que caminan entre la abominación y la fidelidad histórica, con vestigios de la estética del Ejército Imperial Francés.

La ambientación tiende a ser bastante decadente y oscura.

Es inevitable pararse a admirar los escenarios, algo que propiciará que descubras sus desvíos, que en ocasiones te ayudan a obtener algún ítem útil para la aventura o alguna pincelada narrativa que contribuye a meterte más en la historia. Hay algún pequeño puzle, si es que se le puede llamar así, consistente en acabar con protuberancias que permiten acceder a distintos caminos opcionales. Pero más allá de eso, es un avance muy clásico en este tipo de experiencias.

Mientras que en lo artístico impresiona, en lo puramente gráfico y técnico le ha faltado rematar. No está mal, y encaja dentro de lo que es una producción AA, pero se echa de menos una mayor cantidad de detalle en ciertas parcelas, sobre todo en el modelado y texturizado de enemigos. Pero la peor parte se la lleva la optimización (hemos jugado en PC), ya que los gráficos no nos parece que justifiquen los requisitos planteados, que tienden a ser elevados y con un rendimiento por debajo de lo esperado.

Hay barriles explosivos y sirven para lo que ya sabes.

Las voces están en inglés (con subtítulos en español) y cuentan con la interpretación de actores reconocidos como James Alexander o Jennifer English. La música no destaca demasiado sobre el conjunto y se podría definir como ambiental, tratando de evocar una realidad decadente en una Europa irreconocible. Sabe, no obstante, mantener la tensión en ciertas situaciones -como jefes finales- aunque sin destacar sobre el resto de apartados.

Conclusión: Un soulslike en su concepto más puro y tradicional

Valor Mortis es un soulslike difícil, y como tal atraerá a aquellos que busquen una experiencia clásica y retante. El uso de la primera persona en los combates aporta mucha emoción y un tono diferente con respecto a otros juegos del género, con jefes realmente duros. La ambientación es otra de sus virtudes, metiéndonos dentro de un mundo misterioso que recuerda a los Souls, con un apartado artístico único. Su gran inconveniente es que el ajuste en términos de dificultad no está bien compensado, además de que presenta un acabado mejorable y abundantes errores de programación.

No obstante, si te llama la atención la propuesta de los creadores de Ghostrunner y crees que puedes sobrellevar sus no pocos inconvenientes, te encontrarás con una aventura duradera y que sin duda te pondrá a prueba.

Hemos realizado este análisis con un código de descarga para PC (Steam) que nos ha proporcionado One More Level.

Redactor

NOTA

7.7

Puntos positivos

La primera persona funciona bien, con combates duros y emocionantes.
El diseño de niveles es el tradicional del género soulslike y resulta convincente.
Una ambientación muy lograda, especialmente en su apartado artístico.

Puntos negativos

Dificultad descompensada, especialmente en los jefes de nivel.
Ejecución técnica irregular, con parcelas gráficas poco trabajadas.
Abundantes errores de programación, con una IA que falla a menudo.

En resumen

Valor Mortis es un soulslike con una perspectiva tradicional, un diseño clásico, una ambientación genial y una dificultad elevada. Tiene problemas de equilibrio y errores técnicos importantes, pero si eres un fan del género no deberías pasarlo por alto.