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Consolas fallidas

Consolas fallidas

Echamos un vistazo atrás a las consolas que no llegaron a triunfar o desaparecieron sin pena ni gloria.

Sega Saturn

Entramos a hablar del que quizás sea el fracaso más importante de la historia de los videojuegos, o al menos, en cuanto a pretensiones iniciales de la compañía que se encontraba tras la consola y su repercusión en la industria. Y es que hay que recordar que Sega venía de hacerse un hueco con Master System y triunfar con Mega Drive, sobre todo en occidente. Sega Saturn, al contrario que la mayoría de las consolas que duraban relativamente poco tiempo y no contaban con grandes apoyos de terceros, sí consiguió forjarse un dignísimo catálogo con grandes joyas que han trascendido más allá de su generación, y que aún a día de hoy se siguen recordando. Sin embargo, a veces no todo depende de los juegos, sino de lo que se cuece en el seno de las compañías, sus movimientos, el marketing y dar una sensación de seguridad al usuario que adquiere un producto, aspectos que no funcionaron precisamente bien en Sega a mediados de la década de los 90, donde sin ir más lejos, las sedes de Japón y América se encontraban en un tira y afloja que no dio nada más que problemas que a la larga acabaron pasando factura.

La situación ya empezó a ser mala cuando en Sega América se empezó a desarrollar la 32X de Mega Drive paralelamente al desarrollo de Sega Saturn en Japón, lo que dejaba a las claras que en la principal sede occidental preferían seguir explotando la gallina de los huevos de oro, expandiendo Mega Drive (allí llamada Genesis) con adaptadores externos que la dotaran de más potencia y juegos únicos que la aprovecharan. Lo cierto es que 32X terminó siendo más bien un parche que también fracasó (hablaremos de él más adelante) y cuya limitada vida y poco apoyo terminó perjudicando a la imagen general de Sega, la cual parecía demostrar lo poco que le interesaba dar soporte a alguno de sus sistemas si las cosas no iban como debían, amén de los distintos aparatos que tenían en mente y que sólo conseguían confundir al usuario.

La Saturn con su primer mando
Siguiendo con lo que incumbe únicamente a Sega Saturn, la historia está algo más clara. Corría el año 1994 y Sega se encontraba terminando de preparar su última y poderosa consola de 32 bits, con CD como soporte para juegos, y superior a todas luces a máquinas de otras compañías que ya habían visto la luz y que pretendían competir en la generación que daba comienzo. En la sede japonesa de Sega se mostraban seguros, sabían que venían de hacerlo bien en la generación de 16 bits, con una Mega Drive que le plantó cara a la líder Super Nintendo en occidente, y cuya única asignatura pendiente era terminar de arrancar en Japón, donde sí se vio claramente superada. Además, como en la anterior generación, Sega se adelantaba más de un año al lanzamiento de la nueva consola de Nintendo, que todavía se encontraba en los comienzos de su concepción, lo que esta vez sí podía ser un movimiento definitivo para terminar de adelantarla en el mercado. Sin embargo, no contaban con el poder de Sony y su intención de adentrarse en un mercado de hardware de videojuegos que cada vez se hallaba más poblado. Paradójicamente, la ruptura en las relaciones de Nintendo y Sony para que ésta creara un lector de CD en Super Nintendo hizo que reciclaran el proyecto desechado y lo convirtieran en consola de última generación, y a priori la más potente y a la vez accesible para los programadores.

La presentación en sociedad de PlayStation por parte de Sony trastocó completamente los planes de Sega. Se encontraron que iban a competir contra una consola más poderosa, y sobre todo, mejor preparada para afrontar las tres dimensiones y el manejo de polígonos, algo que empezaba a estar de moda y que revolucionaría completamente la industria a partir de esos años, demostrando que Sony enfocó mejor su consola que Sega, estando Saturn más centrada en mover sprites y entornos bidimensionales como ninguna consola lo había hecho jamás, y si bien estaba capacitada para las 3D, PlayStation se encontraba claramente por encima. Apenas había tiempo de reacción, ya que los lanzamientos de ambos sistemas estaban programados para pocos meses vista, por lo que en Sega decidieron optar por un movimiento arriesgado y polémico que acabó perjudicándoles: duplicar el procesador.

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Virtua Fighter, el juego estrella de Saturn
La placa base de Saturn pasó de tener un SH2 (siglas del procesador, Super Hitachi 2) a tener dos, con lo que entró en juego lo que en programación se conoce como multiproceso. Esta técnica, que ahora está tan de moda con las CPU de doble núcleo de Intel (y que sin ir más lejos, la actual Xbox 360 de Microsoft cuenta con tres procesadores paralelos de IBM) era un auténtico quebradero de cabeza para las desarrolladoras por aquel entonces. Para Sega fue lo más fácil y rápido, puesto que mejorar la eficiencia del procesador y la capacidad tridimensional del hardware era un proceso más largo que habría supuesto retrasar el lanzamiento de la consola y empezar desde más atrás otra vez, algo a lo que no estaban dispuestos, por lo que optaron por duplicar la CPU. De hecho, en Sega estaban acostumbrados a trabajar con el multiproceso, ya que Mega Drive junto a Mega CD o junto a 32X contaba también con dos procesadores (el de la consola y el del adaptador), y aunque evidentemente se encontraban a un nivel muy inferior a los de Saturn, se veían preparados para aceptar el reto. Pero precisamente ese fue el problema, que sólo ellos y algunos desarrolladores más se subieron al carro de la máquina de 32 bits de Sega, mientras que PlayStation consiguió llevarse a la mayoría de terceros, tanto novatos como experimentados, gracias a su facilidad de programación y a su incuestionable potencia.

El lanzamiento de Saturn en Japón tuvo lugar en noviembre de 1994, y a occidente llegó a mediados de 1995, en ambos casos, pocas semanas antes que la salida de PlayStation. Sega quiso esta vez centrarse en demostrar las bondades de su máquina, por lo que los primeros juegos eran adaptaciones de sus últimas recreativas: Virtua Fighter y Daytona USA. Las prisas hicieron mella, y ninguno de los dos llegaba al nivel de fidelidad de sus versiones arcade, mientras que la consola de Sony sorprendía con un Tekken y un Ridge Racer, ambos de una third party como Namco, algo que demostró más que nunca a Sega que se iba a tener que enfrentar ella sola contra gran parte de la industria. El tiempo evidenció que eso es prácticamente imposible, aunque lo intentó, y de hecho, se puede decir que fue prácticamente la única compañía que sacó a relucir el poder de Saturn. Juegos como Panzer Dragoon, Sega Rally o Virtua Fighter 2 sorprendieron por su calidad audiovisual en los inicios de vida de la consola, a los que más tarde se le sumaron Nights into Dreams, Burning Rangers, Fighting Vipers, Fighters MegaMix, Panzer Dragoon Saga o Sonic R, entre otros. Fueron muchos de los títulos más destacables de Sega para su hardware, que se vieron acompañados de adaptaciones de calidad de PC y PSX, como Quake, Duke Nukem 3D o Resident Evil, juegos multiplataformas, como Tomb Raider, y algunos títulos exclusivos de terceros para Saturn, como Radiant Silvergun de una Treasure que había apoyado de manera incondicional a Sega en los tiempos de Mega Drive, o Grandia (desgraciadamente estos dos títulos no salieron de Japón).

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Radiant Silvergun, uno de los juegos de culto de Saturn
La falta de apoyo externo terminó condenando a Saturn en occidente en 1998. El catálogo de juegos de PlayStation crecía de manera casi descontrolada y Sega no pudo hacer más para frenarla, lo que unido al lanzamiento de Nintendo 64 entre 1996 y 1997 terminaron por decidir el destino de la máquina, en gran parte condenada por la dificultad que supuso programar para ella, y como no, por la inesperada competencia que les salió con Sony cuando ya tenían el futuro de la máquina a corto plazo planeado.

A los juegos ya mencionados anteriormente, hay que sumar otros tantos, que confirman lo que afirmábamos en un principio: que Saturn cuenta con un catálogo de gran calidad. Shining Force III y sus tres escenarios (aunque de Japón sólo se exportó el primero), Shining the Holy Ark, Mystaria, Guardian Heroes o el último juego PAL de Saturn: Deep Fear, desarrollado por el prestigioso estudio interno Overworks, que se trataba de un survival horror muy similar a Resident Evil, y que apenas gozó de popularidad dado el precario estado de salud de Saturn cuando el juego fue puesto a la venta. También remarcables son muchos títulos que no salieron de Japón, pues a los ya mencionados más arriba se le añaden decenas de juegos que hicieron felices a los nipones. Muchos de ellos utilizaban una expansión de memoria RAM que se introducía en la ranura de cartuchos de la consola (pensada en un principio para la tarjeta de memoria) y que daba a los juegos más calidad técnica, de la que se aprovecharon sobre todo Capcom y SNK para sacar títulos de lucha bidimensional imposibles gráficamente en otras máquinas. Hablamos, entre otros, de Street Fighter Alpha 3, Marvel vs Street Fighter, la saga King of Fighters o Metal Slug, todos ellos demostrando la superioridad de Saturn en el manejo de sprites, y más con la expansión. Lo único que quizás se le echó en falta a la consola fue un título de Sonic, que en la generación anterior se había convertido en todo un icono de los videojuegos en occidente, propulsando en su momento las ventas de Mega Drive. Empezó a desarrollarse uno, Sonic X-Treme, que pasó por varias fases a lo largo del proyecto y tuvo varios diseños en mente, pero la caída de Saturn en occidente y unas ideas que nunca estuvieron del todo claras acabaron por cancelar el juego.

Una imagen filtrada de Sonic X-Treme
Tanto catálogo exclusivamente japonés hizo que, en aquel mercado, Saturn y PlayStation estuviesen prácticamente empatadas a ventas durante los tres primeros años, e incluso que la máquina de Sega aguantara viva un tiempo tras su derrumbamiento en occidente. De hecho, hay un dato curioso, y es que Saturn es la consola más vendida de Sega en Japón, con más de cinco millones de unidades, cuando precisamente en el resto del mundo es la menos exitosa desde que empezaran a dar guerra con Master System. Las ventas totales de Sega Saturn ascienden a 9,5 millones de unidades.
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