30 años de Wonder Boy

Nuestro homenaje a una de las sagas más legendarias de las producidas bajo el sello de SEGA.
30 años de Wonder Boy
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El 10 de abril de 1986, según cuenta Yosuke Okunari, el guardián de las licencias clásicas de SEGA, aparecía en los arcades japoneses Wonder Boy, un juego de plataformas para recreativas en el que manejamos a Tom Tom, una especie de hombre de las cavernas rubio, que vestido sólo con un taparrabos se lanza a rescatar a su novia Tanya de las garras del malvado Drancon. Bueno, realmente, en los arcades japoneses eran Bocke, Tina y King, pero la idea era la misma.

Basado relativamente en Super Mario Bros, Wonder Boy al principio intentó ser el primer finite runner conocido. Como cuenta Ryuchi Nishizawa, el padre de toda la saga, en una entrevista, Wonder Boy se programó con la idea de estresar al jugador, así que el personaje no para de correr (como en los modernos juegos de móviles). Pero al ver que era muy difícil así dejaron que el jugador decidiese cuando avanzar o no, ya que nunca se puede volver hacia atrás. El vestigio de esa etapa de runner se quedó al coger el ítem del monopatín, el cual compensa la dificultad que implica tener que seguir hacia delante constantemente con un toque extra que nos salva de morir en caso de colisión, lo cual no pasa durante la partida, durante la que el menor roce con cualquier enemigo acaba con una de nuestras vidas.

Además de este toque curioso, Wonder Boy tiene varias mecánicas que a día de hoy resultarían curiosas. El protagonista tiene una barra de vida que hace las veces de reloj, de manera que cuando coge fruta u otros ítems relacionados se incrementa hasta un tope, mientras que cuando choca contra una roca pequeña se reduce, muriendo si llega al tope inferior. Cualquier roce contra enemigos, fuegos, rocas grandes u otros peligros significa la muerte, mientras que durante la partida puede coger letras que forman la palabra ESC (de Escape, la desarrolladora original), la cual otorga una vida extra, o un bolso, el cual le lleva a Tom Tom al cielo, donde pasa por una fase especial llena de corazones. Tiene más secretos, como la colocación de 28 muñecas que otorgan una fase extra, o un sobre especial que se crea cuando conseguimos esquivar a una rana en concreto.

Durante siete largas fases, cada una compuesta por cuatro niveles, Tom Tom empieza desarmado (aunque conserva el arma de fase a fase salvo que muera), pero al poco tiempo puede conseguir hachas infinitas dentro de un huevo, posteriormente un monopatín, y finalmente un hada que le otorga invencibilidad temporal. Al final de estas fases le espera el malvado Dracon, el cual cuando es derrotado cambia de cara y vuelve a aparecer al final del siguiente nivel.

Pero hay una historia más curiosa aún que el propio juego: SEGA se repartió los derechos con Escape (llamada posteriormente Westone) de manera que el nombre Wonder Boy (y Monster World) es propiedad de SEGA, pero todo lo demás es de la empresa desarrolladora. Así que fueron a hablar con Hudson Soft para convertir el juego a otras plataformas de la competencia, y así nació Adventure Island (o Takahashi Meijin no Boukenjima en Japón). Su protagonista ahora no es un rubio cavernícola, sino un mozalbete con gorra que, curiosamente, es verdaderamente el hombre con el récord de pulsación de botones, el legendario Takahashi Meijin (que de hecho mantuvo su puesto de trabajo hasta hace realmente poco).

Para hacer un resumen, la consola SG-1000 vio la primera, y muy meritoria, conversión de Wonder Boy, seguida de una gran versión para Master System y Game Gear, con dos niveles más, así como ordenadores personales occidentales como el Spectrum, CPC o el Commodore 64, mientras que consolas como la NES u ordenadores orientales como el MSX tuvieron su ración de Adventure Island, saga que apareció con cambios en posteriores versiones para Turbo Grafx, Super Nintendo, Game Boy, Wii, Game Boy Advance, Game Cube, PlayStation 2 y móviles.

Wonder Boy in Monster Land (1987)

Un par de años después, mientras Ryuchi Nishizawa se pasaba el tiempo entre Dragon Buster, Wizardry y Tower of Druaga, se le encendió la bombilla y decidió volver a su querido Wonder Boy, pero en esta ocasión convertido en todo un caballero medieval. Sí, el cambio de género es bastante radical, pero es relativamente normal teniendo en cuenta que el director del primer Wonder Boy quería hacer un juego un poco más parecido a los juegos de rol de ordenador de entonces.

De nombre Wonder Boy in Monster Land, de nuevo la primera versión es el arcade, y en esta ocasión es un juego de plataformas, pero nuestro protagonista (que vuelve a tener el mismo nombre en Japón) está armado con una espada. Conforme derrota enemigos van cayendo monedas, las cuales también se puede encontrar en el recorrido de cada fase, muchas veces ocultas, pudiendo ser empleadas para mejorar el escudo, el armadura o las botas, además de otros ítems (muy curiosa la posibilidad de beber para conseguir información… con ciertos efectos secundarios posteriormente).

30 años de Wonder Boy

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Al final de cada fase hay un gran enemigo al que derrotaremos atacando en el punto débil, el cual cambia de color conforme es golpeado, mientras que también hay enemigos secundarios que nos otorgan un arma mejor. De hecho, uno de estos combates es muy curioso, porque se trata de una esfinge a la que podemos derrotar de palabra, respondiendo correctamente sus preguntas, o con la espada.

El final del juego ya nos deja entrever que este no es un arcade cualquiera, ya que tenemos que haber desencriptado correctamente sus secretos para poder superarlo, y cuando lo finalicemos observaremos con sorpresa que el último enemigo está relacionado con… la siguiente iteración de Monster World.

Pero antes, volvemos al festival de nombres y versiones respecto al original. La conversión oficial es la de Master System, bien realizada pero con algunos cambios respecto al juego en arcade, mientras que las versiones de Amiga y Atari ST también se parecen mucho a la original. Las de CPC, Commodore 64 y Spectrum hacen lo que pueden, y en Turbo Grafx se usó la propiedad intelectual Bikkuriman, una colección de cromos de la época.

En NES la licencia se la quedó Jaleco, que cambió todo para usar el juego para narrar la historia china de la leyenda del rey mono (Saiyuuki World), que acabó teniendo una secuela que en Estados Unidos se convirtió en una historia protagonizada por un indio nativo americano (Whomp’Em). Finalmente, en Brasil, ese paraíso para la 8 bits de SEGA, Tectoy decide usar la propiedad intelectual de la serie de cómics Turma da Mónica para dar forma a Monster World, y su primera entrega es Mónica do castelo do dragao.

Wonder Boy III: Monster Lair (1987)

El mismo año que teníamos Wonder Boy in Monster Land, otro equipo de Westone estuvo entretenido realizando Wonder Boy III: Monster Lair para máquinas recreativas. Mucho más tradicional y pensado en el público habitual de los arcade, en esta ocasión es un juego que tiene cierto parecido al primer Wonder Boy, pero además que su protagonista está otra vez ataviado con forma de pseudo caballero medieval, se puede jugar en cooperativo a dos jugadores, y para acabar de rematar la faena, hay momentos donde nuestros protagonistas están corriendo y saltando, y otras donde van volando encima de unos dragones, como si de un matamarcianos lateral se tratase. Es un juego más sencillo que los anteriores, y no tuvo demasiado éxito, de manera que muchas veces se le obvia a la hora de tratar la saga, pero visualmente es muy resultón, y usa muchos elementos de la saga.

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En esta ocasión el lío de conversiones y nombres también es menor (no os preocupéis, volverá), y sólo tenemos que preocuparnos porque las dos versiones, Mega Drive y Turbo Grafx, se repartieron el territorio mundial, y en EEUU no salió la versión de las 16 bits de SEGA, donde si apareció la de la consola de NEC, cuyo nombre fue sólo Monster Lair.

Wonder Boy III: The Dragon's Trap (1989)

El año siguiente vio la luz exclusivamente en consola Wonder Boy III: The Dragon's Trap, la mejor entrega de la saga, uno de los mejores juegos de 8 bits, y la confirmación de la parte Monster World dentro de Wonder Boy. De hecho, en Japón se llamó originalmente Monster World 2, sin rastro de Wonder Boy, pero la historia sigue fielmente lo que pasó en Wonder Boy in Monster Land.

A final de la segunda entrega de la saga nuestro héroe aparece en una nave espacial, donde se enfrenta al Dragón Meka, al cual derrota. Esta tercera parte empieza igual, pero además de volver a derrotar al robótico Dragón Meka, este le lanza un hechizo que le convierte en lagarto (concretamente en un dragoncito). Así que ahí empieza la aventura de nuestro héroe para volver a ser humano otra vez.

30 años de Wonder Boy 2

La sorpresa viene cuando lo mejor del juego es precisamente esa capacidad que tiene nuestro héroe para cambiar de forma. El juego se convierte en una especie de metroidvania adelantado a su tiempo en el que tenemos un mapeado, con zonas abiertas y zonas cerradas, al que podemos acceder en función de las habilidades que tienen las diferentes formas de nuestro protagonista.

Además, se aumenta el grado de personalización respecto a Wonder Boy in Monster Land, y ahora además de mejorar nuestras armas, armaduras, escudos y botas podemos usar diferentes magias, cada cual mejor para una u otra situación. Entre las habilidades nos encontramos con que la forma de lagarto tira fuego y puede andar encima de la lava, además de poder agacharse, la forma de ratón le permite andar por encima de determinados bloques, así como entrar en espacios donde los demás no pueden entrar, la forma de piraña le permite nadar, la forma de león traza un arco diferente con la espada, pudiendo romper determinados obstáculos, y la forma de águila permite que nuestro protagonista vuele.

A nivel sonoro es una barbaridad como podéis escuchar, con preciosas melodías realizadas por el legendario Shinichi Sakamoto, y su final es de esos que te dejan pensando en sociedades mejores y tiempos más civilizados. Si tenéis que jugar a un título de la saga, sin duda alguna tiene que ser éste.

De nuevo tenemos lío con los nombres. No sólo porque esta vez es, también, Wonder Boy III: The Dragons Trap, sino porque la primera versión no apareció en Japón, donde ya no se lanzaban juegos de Master System. Así, en Japón apareció sólo en Turbo Grafx, llamado Adventure Island, y en Game Gear, donde sí tiene el nombre de Monster World II, además de haberse rehecho a conciencia para usar correctamente las características de la portátil de SEGA (apareciendo de hecho bastante más tarde, en 1992). En Estados Unidos la versión de Turbo Grafx se llamó Dragon’s Curse, y a pesar de la diferencia de potencia la versión es muy parecida a la 8 bits de SEGA. En Brasil, en esta ocasión, el nombre del juego es Turma da Mónica em o rescate.

Wonder Boy in Monster World (1991)

Durante el desarrollo de la versión de Game Gear se daría el salto final de la saga a los 16 bits con Wonder Boy V: Monster World III (conocido en Occidente como Wonder Boy in Monster World), el cual es protagonizado por un nuevo caballero, de nombre Shion. Hay que decir que sobre el tema de nombres y protagonistas sus creadores son muy crípticos, dejando a nuestra imaginación todo lo que se nos pueda ocurrir.

Este Wonderboy V (lo cual nos dejaba preguntándonos cuál era realmente el IV) es bastante parecido en formato al Monster World II, pero en esta ocasión no hay cambios de forma, salvo que consideremos como tal la posibilidad de hacernos más pequeños, o de usar como arma un tridente, el cual nos deja nadar.

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Lo que sí tenemos ahora son acompañantes en forma de familiares, desde un hada que nos cura, un hombre de las cavernas que encuentra oro, una pequeña muerte que ataca con su guadaña, y un pequeño dragón. Eso sí, cada familiar tiene su zona de influencia, y fuera de ese área no los podemos usar.

Es un muy buen juego, con un aspecto gráfico encantador, pero tal vez un pasito atrás respecto a Monster World II. Su origen esta vez está en la Mega Drive, con una magnífica conversión para Master System del mismo nombre, y una curiosísima en Turbo Grafx llamada Dynastic Hero, que no tiene nada que ver con la leyenda de los tres reinos, sino que convierte toda la historia de Monster World III en una odisea sobre bichos y guerreros, y lo cierto es que queda bien peculiar. La versión brasileña, y fin, en esta ocasión es Turma da Monica na Terra dos Monstros.

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Monster World IV (1994)

Hasta hace, literalmente, dos telediarios, no hemos podido disfrutar de la última entrega de Monster World en nuestro idioma de manera oficial. Y es que Monster World IV (ahora sí, en todos los sitios con este nombre) lanzado originalmente para Mega Drive en 1994 y solo en Japón, no apareció en Occidente hasta 2012, cuando se pudo jugar en Xbox 360 (es compatible con Xbox One), PlayStation 3 y Nintendo Wii. Un juego preciosista, protagonizado esta vez por una dama de nombre Asha, y cuya civilización se parece notablemente a la árabe. Se continúa con el sistema de familiares, pero en esta ocasión sólo tenemos uno, Pepelogoo, el cual no sólo se puede transformar sino que nos sirve para resolver puzles o llegar más lejos, entre otras opciones. Otros cambios notables son el uso del escudo de manera voluntaria, y poder saltar encima de las cabezas de los enemigos, cambiando bastante el combate con ello.

Y hasta aquí los todos los títulos de la saga, recordaros que si queréis disfrutar de algunos de estos juegos podéis hacerlo fácilmente con el recopilatorio Sega Vintage Collection: Monster World, disponible para Xbox 360 y compatible con Xbox One, que incluye Wonder Boy in Monster Land, Wonder Boy in Monster World y Monster World IV, juegos que también se pueden adquirir por separado en PlayStation 3 y Wii. De hecho en la consola de Nintendo podemos disfrutar de toda la saga mediante la Consola Virtual.

Pero esto no acaba aquí, porque curiosamente este año, que hemos llamado de manera no oficial "el año Wonderboy", parece que van a aparecer muchos títulos relacionados con la saga, cual sucesores espirituales.

El primero que ya ha aparecido es A Lenda do Heroi, un juego brasileño para PC realizado por los Castro Brothers (unos youtubers), que indudablemente está basado en esta gran saga. Sólo está en portugués, pero por ahora los aficionados lo tienen en alta estima. Otro proyecto que está en desarrollo es el del desarrollador francés Wonderboy Bobi, llamado Aggelos, que tiene un aire notable a la saga. Finalmente, parece que la saga Shantae, que también está influenciada notablemente por la saga Monster World, va a tener una entrega este año, del que ya se ha podido jugar a un par de betas.

Pero hay dos proyectos basados en Monster World II que nos tienen muy emocionados a los aficionados a esta saga. El primero es Wonderboy III: The Dragon’s Trap, llevado a cabo por Omar Cornut con ingeniería inversa sobre el código original, y actualizando los gráficos. Tiene la bendición de Ryuichi Nishizawa, y se espera para este año.

Monster Boy and the Cursed Kingdom saldrá este año para PC, PlayStation 4 y Xbox One.
Monster Boy and the Cursed Kingdom saldrá este año para PC, PlayStation 4 y Xbox One.

El segundo, y tal vez más sorprendente, es Monster Boy and the Cursed Kingdom. Monster Boy se merece un artículo propio (que lo tendrá cuando corresponda), pues viene de un Kickstarter fallido de un juego homenaje llamado Flying Hamster 2, el cual a la vez hace de secuela de uno de los mejores cute’m up que hemos podido jugar en la última década. Durante el desarrollo la empresa alemana FDG Entertainment decidió ayudar a los desarrolladores (The Game Atelier) para que acabasen este juego, cambiando el nombre a Monster Boy and The Cursed Kingdom, subiendo a Ryuichi Nishizawa al barco, y juntando en la banda sonora a genios como Yuzo Koshiro o Michiru Yamane. Lo que se ha podido ver nos parece muy atractivo y respetuoso con el material original, y podemos ver novedades como manejar a la serpiente, nuestra clásica enemiga, o al cerdo del parche, uno de los personajes icónicos del juego.

Y hasta aquí el repaso a la saga Wonder Boy. Un repaso al llamado "niño maravilla", una combinación de palabras que cuando somos más jóvenes nos hacen pensar en universos mágicos, como pueda pasar con Miracle World o Fantasy Zone. Esperemos que dure 30 años más, y que veamos más juegos que aprovechen su magia. "Good night, brave warrior. Good night, Monster Land...".

Ramón Nafria
Colaborador
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