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Las claves para entender la crisis de Ubisoft

Las ventas de los últimos juegos de la compañía francesa están por debajo de lo esperado, por lo que han reducido gastos, cancelado varios proyectos y provocado el enfado entre sus empleados. Analizamos la crisis del gigante galo.

Según un informe financiero publicado recientemente, la compañía francesa de 3.000 millones de dólares ha anunciado que está registrando unas ventas más lentas de lo esperado. La consecuencia inmediata ha sido cancelar tres videojuegos, entre ellos Project Q, un multijugador con toques de battle royale, que se suman a las otras cuatro cancelaciones que la empresa notificó en julio, entre los que se encontraban dos títulos por anunciar. Paralelamente han anunciado otro retraso más de Skull and Bones, el sexto, y las acciones del gigante francés se han resentido. ¿Qué está pasando con Ubisoft?

Durante el año pasado, distintas compañías de perfil tecnológico como Amazon, Meta, Google y Microsoft, cuyos despidos afectan también a su división de juegos. Según los expertos, durante la pandemia, estas empresas crecieron mucho y muy rápido. Ahora, con una recesión que parece inminente y tras la estocada que ha supuesto la guerra de Ucrania y con anterioridad, la escasez de componentes electrónicos, se blindan prescindiendo de un gran número de trabajadores de golpe. Se acabó la fiesta en Silicon Valley, titulan ya algunos tabloides americanos.

En tan solo 19 días del primer mes de 2023, 122 compañías del sector tecnológico han despedido a 37.526 empleados. El ritmo es de casi 2.000 despidos diarios a nivel mundial, según recoge el contador actualizado de la página web Layoffs.fyi. El año pasado se llegaron a alcanzar más de 150.000 despidos en un millar de compañías del sector.

En paralelo, la inteligencia artificial avanza a pasos agigantados, siendo capaz ya de replicar ilustraciones (con distintos defectos, generando una gran controversia por los bancos de imágenes con los que es entrenada) y escribir textos. El impacto que esto tendrá sobre la masa laboral aún es impredecible, pero puede sumarse a los problemas que ya sufre el mercado laboral mundial.

Empleados contra directivos

Yves Guillemot, CEO de Ubisoft, decepcionado por las ventas de los últimos lanzamientos como Just Dance 2023 o Mario + Rabbids: Sparks of Hope, dijo a sus empleados: "La pelota está en vuestro tejado para entregar esta alineación a tiempo y con el nivel de calidad esperado, y mostrar a todo el mundo lo que somos capaces de lograr". Un comentario que fue interpretado como que Guillemot cargaba la responsabilidad de cumplir con los objetivos de la empresa para reflotarla sobre los empleados.

Yves Guillemot, CEO de Ubisoft.

Antes este comentario, los trabajadores mandaron una pregunta muy clara al CEO: "La pelota está ahora en nuestro tejado, durante años ha estado en vuestro tejado, así que ¿por qué la habéis manejado tan mal para que nosotros, los trabajadores, tengamos que arreglarla por vosotros?". A pesar de que el directivo se haya disculpado con las siguientes palabras: "He escuchado vuestros comentarios y siento que esto se haya percibido así", respondió el directivo, según han podido corroborar fuentes de Kotaku.

"Al decir 'la pelota está en vuestro tejado' para entregar nuestra alineación a tiempo y con el nivel de calidad esperado, quería transmitir la idea de que más que nunca necesito vuestro talento y energía para hacerlo realidad. Este es un viaje colectivo que empieza, por supuesto, conmigo mismo y con el equipo directivo para crear las condiciones que nos permitan a todos tener éxito juntos", concluyó en su respuesta ante una ronda de preguntas.

Huelga

Todo este asunto ha molestado hasta tal punto a los trabajadores de Ubisoft, que tomando ejemplo de las manifestaciones contra la reforma de las pensiones de Macron, han decidido ir a la huelga la semana que viene. En concreto, el sindicato francés Solidaires Informatique ha llamado a una huelga de medio día en Ubisoft París para el 27 de enero. La respuesta es un parón el viernes 27 de las 14:00 a 18:00 horas.

Esto solo tendrá efecto en Ubisoft París y no en toda la compañía, que dispone de múltiples estudios en todo el mundo. Además, a este parón se le suman algunas demandas por parte del colectivo como una subida salarial del 10 % para compensar la inflación que sufre el país -y en general toda Europa- que vendría de los "cientos de millones de euros" obtenidos con la inversión de Tencent. Piden también mejoras en las condiciones de trabajo, destacando la implementación de la semana laboral de cuatro días, transparencia en la evolución del personal -tanto en Francia como en global- y "un fuerte compromiso contra los despidos encubiertos y la condena de las políticas empresariales abusivas que empujan a los empleados a dimitir".

Uno de los chascos con los que empezaba el año es que el juego Skull and Bones no saldrá hasta 2023-2024, según las nuevas estimaciones de la compañía- Por su parte, Mario + Rabbids: Sparks of Hope, la secuela directa del Mario + Rabbids Kingdom Battle, ha cosechado desde su lanzamiento el 20 de octubre, en exclusiva para Switch, comentarios muy positivos, tanto de la prensa especializada como de aquellos jugadores que alabaron la primera entrega. Sin embargo, esto no parece haber sido suficiente para algunos directivos de Ubisoft, que tampoco observaron una remontada durante las Navidades.

Desplome en bolsa

El 12 de enero, las acciones de Ubisoft se desplomaron casi un 20%, cayendo hasta los 20,79 euros, el nivel más bajo desde 2015. De hecho, las acciones de Ubisoft ahora se ubican en -78% desde su máximo histórico de 94,44 euros en julio de 2018. La razón parece estar en el recorte de objetivos de reserva para el tercer trimestre del año fiscal 2022/23 (octubre de 2022 - diciembre de 2022). Después de las quejas por su inacción ante el acoso sexual y comentarios racistas, parece que la compañía atraviesa una crisis.

Dado el deterioro de la situación y como consecuencia, la compañía parece haber tenido una reunión de emergencia con sus inversionistas, donde anunció que recortará alrededor de 215 millones de dólares (más de 197 millones de euros) en costes durante los próximos dos años. Como parte de estos recortes, se cancelaron recientemente tres juegos que estaban por anunciar, que como señalábamos al comienzo, se suman a las cuatro cancelaciones del año pasado.

En una reciente publicación de Insider Gaming, se recopilaron comentarios de cinco trabajadores anónimos que trabajaban en la compañía. Estos destacan que, en un correo electrónico, la empresa francesa planea lanzar Skull and Bones, Assassin’s Creed Mirage, Avatar: Frontiers of Pandora y otros proyectos aún por anunciar, incluido un juego importante, y un juego para móvil triple A con Tom Clancy's Rainbow Six Mobile y The Division Resurgence, en el año fiscal de 2024.

La empresa culpa al trabajo remoto

Un empleado explicó al medio que la gerencia ha estado aparentemente impulsando la narrativa sobre que los retrasos han sido causados ​​​​por el trabajo híbrido y completamente remoto, un modelo que se adoptó durante el inicio de la pandemia de COVID-19. Aunque el trabajador especificó que aún es temprano como para que Ubisoft dé carpetazo definitivo a este modelo, parecen estar pensando en eliminar el trabajo completamente remoto para 2024.

Sin embargo, los trabajadores consultados por Insider Gaming señalaron que el motivo de los retrasos y cancelaciones es que la mayoría de los juegos "no han sido lo que querían los jugadores". Un hecho que se ha reflejado en los comentarios durante el control de calidad y las pruebas de estos títulos. Todo apunta a que la empresa gala ha estado desarrollando demasiados videojuegos que necesitan ser pulidos y que no han convencido durante estas pruebas internas de control y calidad.

Aunque uno de los proyectos que se ha conservado, Beyond Good and Evil 2, lleva 15 años de desarrollo y continúa. Se mantienen también Tom Clancy's: The Division Resurgence y cuatro títulos de la franquicia estrella de Ubisoft: Assassin's Creed: Mirage, Assassin's Creed: Codename RED, Assassin's Creed: Codename HEXE y Assassin's Creed: Codename JADE.

¿Esperando a ser comprados?

El año pasado, se rumoreaba que Ubisoft quería ser comprada, sin embargo, en septiembre, llegaron a un acuerdo con Tencent, grupo que había comprado un 5% de acciones de Ubisoft en 2018. Acordaron que Tencent compraría el 49,9% de las acciones de Guillemot Family, por valor de 300 millones de euros. De esta forma, la familia Guillemot, fundadores de Ubisoft hace más de 30 años, con la participación de Tencent, posee el 29,9% de Ubisoft. A su vez, han permitido que Tencent aumente su participación directa de Ubisoft de menos de 4,5 % a 9,9 %, aunque no podrá sobrepasar el 10% en los próximos ocho años. De esta manera trataron de zanjar el rumor sobre la venta de la compañía.

Ubisoft como compañía, tiene tal número de empleados repartidos entre distintos estudios situados en diferentes países, que gestionar semejante titán para una compañía que los compre podría ser complicado de primeras. En total, cuenta con 34 estudios de desarrollo y más de 20.000 empleados en todo el mundo. Siempre que sale a la venta, es decir, se lanza una nueva generación, se comentaba que aquel era un buen momento para crear nuevas sagas y nuevas marcas. Un patrón que en ocasiones ha seguido la propia Ubisoft, como en la generación de PS4 que apostaron por Watch Dogs.

Sin embargo, parece que ahora actúan con cierta precaución, no se arriesgan a sacar nuevas marcas porque tienen miedo a pegársela. Está siendo víctima del propio problema que ha creado, porque se acostumbraron a que los juegos tengan que ser al peso, muy largos, con grandes mapas, con muchas horas de jugabilidad. Cuyo desarrollo puede durar entre cinco o seis años. Además, la subida de precio de cada juego ha extendido más esta preferencia por parte del jugador, ya que siente el dinero más amortizado si el juego dura más horas.

Por si fuera poco, en el mercado también conviven multitud de juegos prácticamente gratuitos o que exigen un pequeño desembolso de manera muy eventual, lo que supone un menor desembolso para el usuario, por lo que se terminan convirtiendo en títulos mucho más accesibles.

Juegos menos ambiciosos y baratos

La solución nunca va a ser el camino que se lleva tomando en la última media década, que es el intentar competir a nivel de contenido y de actualizaciones posteriores. Es decir, apostar por producciones titánicas. Una dinámica que, junto al modelo de juego como servicio, se complica cada vez más, ya que va siendo menos original y le cuesta encontrar su lugar o su nicho. Algunos expertos señalan que una buena perspectiva sería plantearse que no todos los juegos han de ser un derroche técnico y no hace falta que duren varios meses. Tampoco es necesario que todos los juegos se ajusten a una hoja de ruta de actualizaciones. Unos puntos que podrían reducir el coste del juego de cara al consumidor, lo que podría aumentar las ventas.