La disputa por Subnautica 2 ha terminado, por ahora, en una derrota judicial bastante seria para Krafton y en uno de los episodios más incómodos que se recuerdan sobre el uso corporativo de la inteligencia artificial. Un tribunal de Delaware ha ordenado a la compañía surcoreana restituir a Ted Gill como consejero delegado de Unknown Worlds, el estudio detrás de la saga, después de concluir que fue apartado de forma improcedente en medio de un plan para esquivar un pago adicional de hasta 250 millones de dólares ligado al éxito comercial del juego.
De la compra millonaria al intento de esquivar el earnout
El origen del conflicto se remonta a la compra de Unknown Worlds por parte de Krafton en 2021, una operación valorada en 500 millones de dólares que incluía una cláusula extra: si Subnautica 2 alcanzaba determinados objetivos, los responsables del estudio podrían cobrar un earnout de hasta 250 millones. Según Reuters, las proyecciones internas indicaban ya en 2025 que el juego iba camino de activar ese bonus, y fue entonces cuando el CEO de Krafton, Changhan Kim, comenzó a buscar una forma de evitarlo.
Lo que hace tan singular el caso es la herramienta elegida para diseñar esa estrategia. La jueza Lori Will dio por acreditado que Kim recurrió a ChatGPT para elaborar un plan de toma de control de Unknown Worlds y que Krafton siguió “la mayor parte” de las recomendaciones generadas por la IA. De ese proceso salió una ofensiva interna conocida como Project X, orientada a renegociar o neutralizar el pago del earnout, apartar a los directivos del estudio y hacerse con el control operativo del lanzamiento de Subnautica 2.
La jueza corrige a Krafton y devuelve autoridad al estudio
La resolución judicial no dice exactamente que el CEO preguntara a ChatGPT “cómo anular un contrato” en esos términos literales, pero sí deja claro que utilizó la IA como apoyo central para una maniobra corporativa que el tribunal considera ilegítima. También aparecen advertencias internas sobre el riesgo legal y reputacional de la operación, que, según las reconstrucciones periodísticas, no frenaron a la dirección de Krafton. La jueza concluyó que la empresa incumplió el acuerdo de compra al despedir sin causa válida a empleados clave y al apropiarse indebidamente del control del estudio.
Como parte del correctivo, el tribunal no solo ha ordenado la vuelta de Gill, sino que además le ha devuelto autoridad sobre el lanzamiento en acceso anticipado de Subnautica 2 y ha extendido el plazo para que el estudio pueda todavía cumplir las condiciones del earnout. En otras palabras, Krafton no solo pierde la jugada, sino que ve cómo el juez recompone en parte el escenario que intentó alterar. La compañía ya ha dicho que discrepa del fallo y que está evaluando sus opciones legales.















