En la madrugada del próximo 29 de marzo volveremos a enfrentarnos a la rutina anual: a las 02:00 serán las 03:00. Para la mayoría, un simple trámite para aprovechar más la luz solar, pero la ciencia advierte que adelantar el reloj podría tener consecuencias más serias de lo que imaginamos. Una investigación que analiza tres décadas de datos apunta a riesgos que conviene no ignorar.
Un equipo de científicos británicos ha revisado 157 estudios realizados en 36 países y ha publicado sus hallazgos en el European Journal of Epidemiology. Según sus resultados, en los días posteriores al cambio de hora aumentan de forma significativa tanto los infartos como los accidentes de tráfico mortales.
Ya es un hecho: el cambio al horario de verano perjudica la salud y la ciencia lo respalda
Los investigadores Aiste Steponenaite y Jonas P. Wallraff explican que el cambio al horario de verano altera nuestro reloj biológico. Este pequeño desajuste puede afectar el sueño, la temperatura corporal y la secreción de hormonas, incrementando el riesgo de sufrir un infarto, especialmente durante los tres primeros días.
Pero el peligro no se limita al corazón. Durante la primera semana tras el cambio, los accidentes de tráfico con víctimas mortales también se disparan. La falta de sueño y el cansancio acumulado retrasan los reflejos y aumentan la distracción de los conductores. En un país como España, donde el tráfico es constante, esta advertencia resulta especialmente relevante.
No todo son malas noticias. La mayor luz natural por las tardes contribuye a reducir los delitos violentos, ya que hay más gente en la calle y las zonas están mejor iluminadas. Sin embargo, los investigadores subrayan que este beneficio no compensa los riesgos para la salud derivados del cambio de hora.
Mientras la ciencia aporta pruebas, el debate en Europa sigue sin resolverse. España ha mostrado su preferencia por mantener un horario fijo durante todo el año, pero los países europeos no se ponen de acuerdo: los del norte optan por el horario de invierno y los del sur, como España, se inclinan por el de verano para aprovechar las tardes largas.
Siete años después de que la Comisión Europea propusiera eliminar estos cambios, la decisión sigue estancada. Por ahora, lo único seguro es que el 29 de marzo volveremos a adelantar nuestros relojes.















