La lucha energética por dominar la comercialización de la misma es una de las grandes batallas de los próximos años. Y en este ámbito, parece que se avecina un movimiento de calado en el mapa energético de la Península Ibérica. Moeve -la antigua Cepsa, ahora inmersa en un profundo proceso de redefinición en términos de identidad- y la portuguesa Galp han decidido dar un paso más y continuar las negociaciones para integrar sus negocios de refino y de distribución y venta en estaciones de servicio, lo que en la jerga del sector se conoce como downstream.
Una nueva megaenergética en la península: Moeve sella un acuerdo con la mayor compañía energética de Portugal para gestionar 3500 gasolineras
A grandes rasgos se trata de un movimiento que, de concretarse, podría alterar el equilibrio de fuerzas en España y Portugal. La ambición del acuerdo es clara: levantar “dos compañías líderes en energía y movilidad” en la península, tal y como subrayan ambas empresas. Sobre la mesa se estudia la creación de dos sociedades independientes, aunque con una estructura accionarial común. La primera, de carácter industrial y bautizada provisionalmente como IndustrialCo, agruparía actividades clave como el refino, la química, la comercialización, el hidrógeno verde y los combustibles industriales.
La segunda, RetailCo, estaría centrada en la movilidad y el cliente final, integrando la venta de combustibles fósiles y renovables, además de servicios asociados a la nueva movilidad. Desde las compañías destacan que la propuesta busca unir activos, capacidades y equipos complementarios a ambos lados de la frontera. El objetivo no es solo ganar tamaño y músculo inversor, sino también reforzar la resiliencia, la fiabilidad y la competitividad del sistema energético ibérico en un contexto marcado por la transición energética y la presión regulatoria.
Aunque los accionistas serían los mismos en ambas sociedades, el reparto de poder no sería idéntico. En la división industrial, Moeve mantendría el control con un 80%, mientras que en la empresa de movilidad el peso se repartiría de forma equilibrada entre Moeve y Galp, reflejando la importancia estratégica del negocio minorista.
La nueva plataforma industrial alcanzaría una capacidad conjunta de procesamiento cercana a los 700.000 barriles diarios, repartidos en tres complejos industriales. Pero el verdadero impacto se notaría a pie de carretera: la integración de ambas redes permitiría configurar una malla de unas 3500 estaciones de servicio entre España y Portugal. Un despliegue que también serviría para acelerar la inversión en puntos de recarga para vehículos eléctricos y otros servicios de movilidad.
No es casualidad que todas las miradas apunten a Repsol. El gigante español cuenta actualmente con más de 3.500 estaciones en España y unas 525 en Portugal, cifras que lo sitúan como el rival directo a batir en este nuevo tablero energético.
Según recoge El Economista, el plan contempla que muchas estaciones Galp en España pasen a operar bajo la marca Moeve, mientras que en Portugal ocurriría el movimiento inverso. El acuerdo definitivo podría cerrarse a mediados de este año. Hasta entonces, ambas compañías seguirán funcionando de manera independiente, pero con un ojo puesto en una fusión que promete redefinir el futuro de las gasolineras en la Península Ibérica.















