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Investigadores suecos destapan que los vídeos grabados con las gafas Ray-Ban Meta son revisados por moderadores africanos

Tras las revelaciones, la autoridad irlandesa de protección de datos pidió explicaciones a Meta.
Investigadores suecos destapan que los vídeos grabados con las gafas Ray-Ban Meta son revisados por moderadores africanos
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Actualizado: 17:27 6/3/2026

Detrás del discurso futurista de las Ray-Ban Meta ha emergido una realidad mucho menos limpia: parte de los vídeos que los usuarios comparten con la IA no los revisa solo una máquina. Una investigación de Svenska Dagbladet y Göteborgs-Posten sostiene que trabajadores subcontratados en Nairobi analizan grabaciones captadas con estas gafas para etiquetar escenas, objetos y acciones con las que se entrenan los sistemas visuales de Meta.

Lo más delicado es el tipo de material al que, según esa investigación, acceden esos revisores. No se trataría solo de tomas neutras o paisajes urbanos, sino también de escenas domésticas, datos sensibles e incluso momentos íntimos grabados sin que muchas personas sean plenamente conscientes de lo que entra en cuadro. El reportaje sueco recoge testimonios de empleados que describen una exposición constante a desnudos, baños y otras situaciones privadas.

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La letra pequeña de Meta AI

Aquí conviene afinar un matiz importante. Meta no dice que todo lo que grabas con las gafas vaya automáticamente a manos humanas. La compañía sostiene que el contenido permanece en el dispositivo salvo que el usuario lo comparta con Meta AI o use funciones que impliquen procesamiento en la nube; en esos casos, sí puede haber revisión automática o manual por parte de colaboradores externos para mejorar el servicio.

El problema es que esa letra pequeña choca con la percepción real de muchos usuarios. Las gafas se venden como una extensión casi natural de la mirada: discretas, rápidas y siempre a mano. Pero justo esa comodidad vuelve más difusa la frontera entre lo que uno cree que captura para sí mismo y lo que puede terminar circulando por sistemas de entrenamiento de IA, con terceros revisándolo desde otro continente.

Reguladores, demandas y defensa ciudadana

La presión ya no es solo mediática. Tras las revelaciones, la autoridad irlandesa de protección de datos pidió explicaciones a Meta, un movimiento relevante porque Irlanda actúa como regulador principal de la compañía dentro de la Unión Europea. Al mismo tiempo, han empezado a aparecer demandas y nuevas advertencias sobre si el consentimiento del usuario y de las personas grabadas es realmente suficiente en un dispositivo tan fácil de normalizar en la vida diaria.

Que en paralelo haya surgido una app como Nearby Glasses no es una anécdota, sino un síntoma. La herramienta, creada por Yves Jeanrenaud, intenta detectar por Bluetooth si hay gafas inteligentes activas cerca, aunque puede generar falsos positivos. La existencia misma de una app así deja bastante claro hacia dónde se mueve el debate: ya no se discute solo qué pueden hacer estas gafas, sino cómo protegerse de ellas cuando su promesa de naturalidad empieza a parecerse demasiado a una cámara ubicua.

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