Un trabajo reciente sobre inteligencia artificial ha vuelto a poner sobre la mesa una pregunta cada vez más habitual: ¿conviene pedir las cosas por favor a ChatGPT y otros modelos similares? La respuesta corta es que sí puede ayudar, pero no por las razones más llamativas que han circulado en redes. La investigación no demuestra que la IA tenga emociones, bienestar propio ni que “agradezca” los buenos modales como una persona.
El estudio que sí existe es un preprint publicado en abril de 2026 bajo el título No Universal Courtesy: A Cross-Linguistic, Multi-Model Study of Politeness Effects on LLMs Using the PLUM Corpus. Según la ficha del trabajo, sus autores están vinculados a Delhi Technological University, no a UC Berkeley ni al MIT, como se ha llegado a afirmar en algunas versiones virales del tema. El paper analiza cómo diferentes grados de cortesía o descortesía afectan a las respuestas de modelos como Gemini-Pro, GPT-4o Mini, Claude 3.7 Sonnet, DeepSeek-Chat y Llama 3.
Un estudio sobre rendimiento, no sobre emociones
La conclusión es bastante menos espectacular que el relato de que los modelos “se ponen tristes” o “funcionan mejor si se les da las gracias”. Los investigadores trabajaron con prompts en inglés, hindi y español, y evaluaron 22.500 pares de instrucciones y respuestas. Para medir el resultado, usaron factores como coherencia, claridad, profundidad, capacidad de respuesta, retención de contexto, toxicidad, concisión y legibilidad. Es decir, estudiaron rendimiento conversacional, no emociones internas.
El dato más citado del estudio es que los prompts educados mejoraron la calidad media de las respuestas hasta alrededor de un 11%, mientras que los tonos descorteses tendieron a empeorarlas. Sin embargo, el propio título del trabajo introduce el matiz clave: no hay una cortesía universal. El efecto cambia según el idioma, el modelo y el historial previo de la conversación. En inglés funcionaron mejor los tonos corteses o directos; en hindi, las fórmulas deferentes; y en español, según los autores, los tonos más asertivos ofrecieron mejores resultados.
El mito de dar las gracias a la IA
Ese matiz es importante porque desmonta una lectura demasiado simple: no basta con añadir “por favor” y “gracias” para obtener siempre una respuesta superior. En algunos casos puede mejorar la interacción, pero en otros el factor decisivo será que la petición esté bien formulada, que aporte contexto, que delimite el formato esperado y que reduzca la ambigüedad. La cortesía puede ser una señal útil dentro del prompt, pero no sustituye a una instrucción clara.
Tampoco hay respaldo en ese paper para algunas de las afirmaciones más vistosas que se han asociado al tema, como un supuesto índice llamado “AI Wellbeing” aplicado de esa forma, rankings sobre modelos “más felices” o ideas como que decir gracias mantiene a la IA “comprometida”. El trabajo no sostiene que los sistemas tengan bienestar psicológico ni estados comparables a los humanos. Lo que muestra es que el tono de una instrucción puede modificar la calidad observable de una respuesta.
La cortesía ayuda, pero no por magia
La confusión parece venir de mezclar esta investigación con otros debates sobre la relación entre usuarios y chatbots. Sí existen líneas de estudio sobre apego, compañía artificial y vínculos parasociales con sistemas conversacionales, especialmente cuando los modelos están diseñados para simular cercanía. Pero eso es un asunto distinto: no prueba que una IA sufra, se canse, se deprima o quiera “escapar” en sentido literal.















