A lo largo de casi medio siglo, el universo literario de Stephen King ha servido de inspiración para un sinfín de películas y series. Sus novelas y relatos han dado pie a algunas de las obras más recordadas de la historia del cine, aunque también a adaptaciones que no lograron convencer ni a la crítica ni al público. Esa enorme trayectoria ha permitido al escritor comprobar que trasladar una historia del papel a la pantalla es un desafío en el que el éxito nunca está garantizado.
El propio King lo experimentó en primera persona. En 1986 decidió ponerse tras las cámaras para dirigir Maximum Overdrive, adaptación de su relato Camiones. La experiencia acabó siendo un duro tropiezo: la película fue vapuleada por la crítica, tuvo una discreta acogida comercial y el autor ha admitido en numerosas ocasiones que no volvería a repetir aquella aventura como director.
Eso no ha impedido que King elogie algunas de las mejores adaptaciones de su bibliografía. Clásicos como Carrie, dirigida por Brian De Palma, Cuenta conmigo, de Rob Reiner, o Misery, también firmada por el cineasta estadounidense, figuran entre sus favoritas. Sin embargo, por encima de todos hay un nombre que ocupa un lugar privilegiado: Frank Darabont.
Stephen King, escritor de 78 años, expresó su admiración por las películas basadas en sus libros, describiéndolas como magníficas
La relación entre ambos comenzó con Cadena perpetua (The Shawshank Redemption), una adaptación del relato Rita Hayworth y la redención de Shawshank que, pese a fracasar inicialmente en taquilla, terminó convirtiéndose en una de las películas más veneradas de todos los tiempos. Años después, Darabont volvió a adaptar a King con La milla verde, otro enorme éxito de crítica y público, y completó su particular trilogía con La niebla, una cinta que todavía hoy sigue siendo objeto de debate por el radical cambio de su desenlace respecto al relato original.
El escritor nunca ha ocultado la admiración que siente por el trabajo del director. En una entrevista explicó que, después de ver el resultado de todas sus colaboraciones, sería imposible no confiar plenamente en él.
"Sería un necio si no confiara en Frank, porque todas las adaptaciones que ha hecho han sido magníficas, desde la primera. Lo cierto es que todo lo que hace Frank tiene su propio estilo personal, su propia sensibilidad, y me encanta", indica el escritor.
Para King, una de las grandes virtudes de Darabont es su capacidad para construir personajes profundamente humanos. Aunque sus historias estén pobladas de criaturas sobrenaturales, horrores inexplicables o situaciones límite, el verdadero corazón de sus novelas siempre ha estado en la reacción de personas corrientes enfrentadas a lo imposible. Y eso es precisamente lo que el cineasta ha sabido trasladar a la pantalla con una sensibilidad poco habitual.
Más que reproducir cada escena de los libros al pie de la letra, Darabont ha entendido qué hace funcionar las historias de Stephen King: sus personajes, sus emociones y los dilemas morales que afloran cuando el miedo lo cambia todo. Por eso, con solo tres adaptaciones de su obra, sigue siendo para muchos aficionados, y para el propio King, el director que mejor ha sabido capturar la esencia del maestro del terror.















