Galicia se convertirá en el eje principal de la futura conexión ferroviaria de alta velocidad entre España y Portugal, según confirmó el primer ministro portugués, Luís Montenegro, durante la XXXVI Cumbre Hispano-Portuguesa celebrada en Monasterio de La Rábida. El plan prioriza el corredor atlántico, que enlazará Vigo con Oporto y Lisboa, dejando en segundo plano la conexión directa con Madrid.
Montenegro explicó que el Gobierno portugués aspira a que la línea de alta velocidad Lisboa–Oporto–Vigo esté operativa en 2033, cumpliendo los plazos acordados con España y la Unión Europea dentro del gran proyecto ferroviario que también incluye la conexión Madrid-Lisboa.
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Desde Lisboa argumentan que reforzar el eje atlántico tiene un mayor impacto estratégico para el país. Carlos Fernandes, vicepresidente de infraestructuras en Portugal, lo expresó con claridad en declaraciones a La Razón: “Desarrolla nuestro país y la centralidad de nuestras ciudades, y no la centralidad de otras ciudades ibéricas”, refiriéndose a Madrid.
Para que el plan se materialice, ambos países deberán avanzar en paralelo. Portugal deberá completar sus nuevos tramos de alta velocidad, mientras que España tendrá que habilitar una salida ferroviaria de alta velocidad entre Vigo y Tui para enlazar con la red portuguesa.
Si el calendario se cumple, los viajeros experimentarán una mejora significativa en sus trayectos. El viaje entre Vigo y Oporto se reducirá de las actuales 2 horas y 20 minutos a tan solo 50 minutos, mientras que el viaje entre Vigo y Lisboa se completará en aproximadamente 140 minutos.
Este proyecto es parte integral del corredor atlántico europeo. La Unión Europea ha destinado ya cerca de 250 millones de euros a este eje ferroviario, mientras que el programa para la conexión Madrid–Lisboa acumula más de 750 millones de euros en financiación comunitaria. Hasta 2023, la inversión total en el plan de alta velocidad entre Lisboa, Oporto y Vigo ascendía a unos 11.000 millones de euros.
El avance del eje atlántico ha retrasado la conexión directa entre Madrid y Lisboa. España, Portugal y la Comisión Europea comparten el objetivo de unir ambas capitales mediante tren de alta velocidad para 2034, con un tiempo de viaje aproximado de tres horas.
Como paso intermedio, se prevé que para 2030 esté disponible una línea ferroviaria modernizada con trenes convencionales que permita viajar entre ambas ciudades sin transbordos. Esta iniciativa se alinea con la estrategia de la Unión Europea de promover el ferrocarril sobre el avión en trayectos de media distancia, ya que el tren genera menos emisiones contaminantes y es fundamental para reducir la huella climática del transporte en el continente.















