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Ni Roma ni Atenas: la primera gran ciudad de Europa estaba en Murcia y tenía unas murallas imbatibles

Quizá su fama no trascienda aún fuera de la arqueología, pero La Bastida tiene todo lo necesario para convertirse en la protagonista de un videojuego histórico de gran calado.
Ni Roma ni Atenas: la primera gran ciudad de Europa estaba en Murcia y tenía unas murallas imbatibles
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Actualizado: 13:00 6/9/2025
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Cuando pensamos en las grandes ciudades de la Antigüedad, nuestra imaginación suele viajar a Roma, Atenas o incluso a los palacios micénicos. Sin embargo, mucho antes de que estas civilizaciones impusieran su hegemonía cultural, en un rincón de Murcia floreció una metrópoli que hoy sorprende a los arqueólogos por su nivel de sofisticación. Hablamos de La Bastida, el núcleo urbano de la cultura argárica, levantado hace unos 4.000 años en el actual término de Totana, y considerado por muchos especialistas como la primera gran fortaleza de Europa.

Los restos arqueológicos de La Bastida revelan una urbe que superaba en planificación a sus contemporáneas. Se trataba de una ciudad amurallada, con estructuras defensivas que nada tenían que envidiar a las fortalezas del Mediterráneo oriental. Sus viviendas, organizadas en terrazas y distribuidas en una retícula urbana sorprendente para la Edad del Bronce, albergaban a varios miles de habitantes. A ello se sumaban edificios comunales y una estructura social jerarquizada que permitía sostener tanto el comercio como la producción agrícola y metalúrgica. Una organización avanzada.

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La Troya ibérica

El hallazgo de murallas de hasta siete metros de altura, reforzadas con torres y bastiones, ha llevado a algunos investigadores a compararla con una especie de “Troya ibérica”. Lo cierto es que La Bastida no solo fue un asentamiento estratégico, sino también un centro neurálgico del comercio de metales en Europa. Desde allí se distribuían cerámicas, herramientas y productos que consolidaron su influencia más allá de la actual península ibérica. Un lugar que, según los arqueólogos de la Universidad Autónoma de Barcelona, marcó un antes y un después en la organización política y militar de las comunidades prehistóricas europeas.

Si los videojuegos de estrategia y gestión han recurrido durante décadas a Egipto, Grecia y Roma como escenarios predilectos, La Bastida representa un filón aún inexplorado. Imaginar un citybuilder ambientado en la cultura argárica sería trasladar al jugador a una época donde la supervivencia dependía tanto de la agricultura en terrazas como de las alianzas comerciales y, sobre todo, de la defensa ante pueblos vecinos. Un título que mezclara la planificación urbana cuadriculada con la tensión de sostener murallas monumentales podría ofrecer una experiencia inédita frente a franquicias como Civilization o Anno.

Un filón para la jugabilidad

Además, la cultura argárica introduce elementos que enriquecerían la jugabilidad. El control de recursos metálicos, la producción cerámica, las rutas de intercambio y las jerarquías sociales, donde ya existían élites claramente diferenciadas, aportarían capas de gestión únicas. No se trataría solo de levantar edificios, sino de sostener una estructura política incipiente en un territorio marcado por la sequía y la competencia por los recursos. En ese sentido, La Bastida podría convertirse en un marco narrativo tan potente como el de las polis griegas o las urbes romanas, pero con el valor añadido de mostrar una historia menos conocida.

Sería también una forma de reivindicar el patrimonio olvidado del sureste peninsular, mostrando al mundo que antes de Roma y Grecia, en Murcia ya existía una civilización capaz de levantar la primera gran ciudad fortificada de Europa. Al fin y al cabo, la historia también se juega, y La Bastida está pidiendo a gritos su propio citybuilder.

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