En 2026, la guerra no siempre se libra única y exclusivamente con misiles ni tanques. A veces se juega en silencio, en oficinas con pantallas comunes y teclados anodinos. Un simple clic puede determinar el destino de millones de personas y ejércitos enteros. Mientras el mundo sigue centrado en explosiones y humo, Israel ha desarrollado un arma invisible: borra el dinero de su enemigo antes de que este se dé cuenta, paralizando su maquinaria militar sin disparar un solo proyectil.
Israel ha determinado que la forma más eficaz de neutralizar a la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC), la columna vertebral militar, política y económica del régimen iraní, no es con bombardeos, sino borrando su dinero. Lo hace con una auténtica precisión quirúrgica. Eligen sus objetivos, congelan cuentan, inutilizan infraestructuras económicas digitales... El objetivo es simple y devastador, así como muy efectivo: que el IRGC no pueda pagar.
La guerra digital: Israel borra todo el dinero iraní sin disparar un solo misil
El primer golpe serio llegó en 2025. La Oficina Nacional de Lucha contra la Financiación del Terrorismo de Israel descubrió algo hasta entonces pasado por alto: gran parte del flujo financiero del IRGC no pasaba por bancos tradicionales, sino por blockchain, concretamente por la red TRON. La Guardia no usa Bitcoin por su volatilidad. En cambio, utiliza Tether (USDT), una stablecoin cuyo valor siempre equivale a un dólar, movida por TRON por su rapidez, bajo coste y supuesta discreción.
En septiembre de 2025, Israel llevó a cabo una acción sin precedentes al congelar administrativamente 187 carteras vinculadas al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC), que gestionaban históricamente unos 1500 millones de dólares en USDT. Sin embargo, al momento de la incautación, el saldo real de estas carteras se había reducido a tan solo 1,5 millones de dólares.
El verdadero impacto de esta operación no residió en la cantidad de dinero bloqueado, sino en la demostración de control absoluto que Israel ejerció sobre estos fondos. Israel tenía un conocimiento detallado de cada dólar, incluyendo su origen, su recorrido y las entidades con las que había interactuado. Con la colaboración de los emisores de la moneda, estas carteras quedaron bloqueadas, lo que impidió que Irán pudiera acceder a estos fondos para pagar sueldos o cumplir con contratos.
Anteriormente, en junio de 2025, el grupo de ciberseguridad Predatory Sparrow había lanzado un ataque contra Nobitex, el principal exchange de criptomonedas de Irán. Este ataque consistió en enviar 90 millones de dólares en USDT a direcciones “quemadas”, es decir, direcciones a las que no se puede acceder nunca más, lo que resultó en la pérdida permanente de estos fondos.
El IRGC usó criptomonedas, especialmente USDT, para transacciones debido a su designación como organización terrorista, que le impedía usar el sistema bancario global. La transparencia de la tecnología blockchain, que registra cada transacción públicamente, fue una desventaja para este tipo de ataques. Israel usó esta transparencia para mapear las empresas pantalla, intermediarios y flujos de dinero del IRGC.
Este cambio marca un nuevo paradigma en la guerra moderna. Como os decimos, ya no se trata solo de misiles o aviones F-35, sino también de controlar las carteras de criptomonedas. El dinero desaparecido, los pagos fallidos y los soldados sin sueldo pueden ser tan letales como la destrucción de un edificio, pero silenciosos y sin rastro físico.















