Cada nuevo drop de Secret Lair es una carta de amor —a veces al arte, otras al coleccionismo, y a menudo a los propios jugadores. Wizards of the Coast lo sabe, y juega con nuestras emociones como un bardo veterano con su laúd. Esta vez, dos lanzamientos recientes -y agotados- ponen el foco en el instinto y en el deseo, pero desde perspectivas opuestas: Beauty of the Beasts se recrea en la majestuosidad animal, mientras que Astarion’s Thirst seduce desde las sombras, con un vampiro que haría sonrojar a Lestat. Gracias a la colaboración de Wizard, hemos podido probar en Vandal de primera mano estos dos sets, analizándolos en profundidad.
Beauty of the Beasts: cuando el arte devora el valor
Este Secret Lair es pura contemplación. Con ilustraciones oníricas de Rowynn Ellis, criaturas como Felidar Guardian, Peregrine Drake o Voracious Hydra se transforman en figuras míticas que podrían colgar en la pared de cualquier druida con buen gusto. Es un bestiario emocional: bello, hipnótico y coherente. La atmósfera del drop es casi cinematográfica: nieblas, ojos brillantes y paisajes al borde del sueño.
El problema, claro, es el de siempre: el valor real de las cartas. Con un precio de mercado conjunto que apenas roza los dólares frente a los 30 del pack, este Secret Lair solo se defiende si el arte te roba el aliento y buscas una pieza de coleccionismo con el que seguir completando una biblioteca de cartas exclusivas de Magic. Y no está mal que así sea. Porque este es uno de esos casos donde la colección funciona más como objeto decorativo que como herramienta de juego.
Astarion’s Thirst: carisma, colmillos y combo letal
Si el anterior era un susurro de la naturaleza, este es un mordisco con clase. Astarion, el carismático vampiro de Baldur’s Gate 3, protagoniza un pack oscuro, elegante y muy bien pensado. Cada carta —de Exquisite Blood a Sanguine Bond pasando por Anguished Unmaking— encaja como engranaje en una maquinaria Orzhov de drenaje vital y dolor sutil.
Aquí el valor mejora: Exquisite Blood ya justifica medio pack, y el combo con Sanguine Bond no solo es jugable en Commander, sino letal. Pero lo que realmente vende este drop es el personaje. Astarion es puro fanservice bien ejecutado: atractivo, trágico, poderoso una figura que se ha ganado su lugar en el panteón moderno del fantasy digital.
Dos drops diferentes: belleza y sangre, tú eliges el hechizo
Ambos drops apelan al deseo, pero lo hacen con lenguajes distintos. Beauty of the Beasts es el regalo ideal para quien encuentra magia en lo salvaje y lo pictórico; Astarion’s Thirst, en cambio, va dirigido a los que no pueden resistirse a un combo bien engrasado ni a un vampiro con voz sedosa y daga afilada.
Si lo tuyo es el arte por encima del cartón, el primero es tu elección. Pero si te mueve el juego, la mecánica o la narrativa emocional de un personaje como Astarion, el segundo no tiene rival. En un metajuego de Secret Lairs, este sería un match entre belleza contemplativa y seducción estratégica. Y como todo buen duelo, no hay perdedor: solo decisiones que revelan lo que realmente buscas en Magic















