Stonehenge, uno de los grandes enigmas de la arqueología mundial, ha sido objeto de teorías, debates y nuevas preguntas durante siglos. No obstante, un reciente descubrimiento en sus cercanías podría obligarnos a replantearnos aspectos de su historia.
En el condado inglés de Wiltshire, a escasos kilómetros del célebre círculo de piedra, un equipo de investigadores ha hallado en Bulford los restos de una estructura que podría ser clave para entender los orígenes de Stonehenge. Se trata de dos imponentes postes de madera, meticulosamente alineados con fenómenos astronómicos concretos: la salida del sol en el solsticio de verano y su puesta en el solsticio de invierno, hace aproximadamente 5000 años.
Los arqueólogos coinciden en que este descubrimiento histórico sobre el origen de Stonehenge altera significativamente la fecha estimada de su construcción
Las dataciones por carbono sitúan esta construcción aproximadamente 500 años antes de la instalación de las piedras de Stonehenge. Coincide, sin embargo, con el inicio de las primeras fases de modificación del paisaje neolítico en la zona, lo que sugiere una continuidad cultural más compleja de lo que se creía.
Este hallazgo refuerza la idea de que las comunidades prehistóricas de la región no solo construían monumentos, sino que también poseían un conocimiento astronómico avanzado. La disposición de los postes no parece aleatoria, sino que responde a una lógica de observación del ciclo solar relacionada con rituales estacionales.
El arqueólogo Phil Harding, director del equipo de excavación, ha calificado el descubrimiento como uno de los más importantes de su carrera, ya que apunta a una tradición de observación del cielo mucho más antigua y estructurada de lo que se pensaba.
La similitud entre la alineación de Bulford y la de Stonehenge sugiere una hipótesis intrigante: ambos sitios podrían formar parte de una tradición ritual a largo plazo, una evolución progresiva en la forma de marcar el tiempo y conectar con el cosmos.
Además de los postes, el equipo ha recuperado numerosos restos materiales, como fragmentos de cerámica neolítica, huesos de animales, carbón vegetal y herramientas de sílex. Estos hallazgos indican que el enclave no era solo un punto de observación, sino también un lugar de reunión y actividad ceremonial relacionado con los solsticios.
Entre los objetos más singulares se encuentra un cuchillo discoidal cuya forma podría tener un significado simbólico asociado al sol. Aunque los investigadores advierten que aún es pronto para sacar conclusiones definitivas, el conjunto del hallazgo ofrece una nueva perspectiva para reinterpretar no solo Stonehenge, sino también el origen de los grandes santuarios prehistóricos de Europa.















