Ahora que tenemos la atención de Nick Casi Decapitado, os hablamos de las llamadas especies de sacoglosanos: las babosas marinas Elysia cf. marginata y Elysia atroviridis. ¿Cuál es su atractivo más allá de un aspecto gelatinoso y en absoluto agradable de mirar? Son capaces de decapitarse a sí mismas cuando quieren mudar de cuerpo. Eso es lo que han descubierto los investigadores, al contemplar con pasmo cómo estas criaturas son capaces de regenerar su cuerpo después de cortarse la cabeza. Los resultados de este estudio se publicaron en el portal Current Biology.
Unas babosas que pierden la cabeza
Algunos animales, como es el caso de estas babosas sacoglosas, también conocidas como babosas marinas chupadoras de savia, pueden "autotomizarse": el término hace referencia a cuando un animal arroja una parte de su cuerpo de manera voluntaria. Así lo explica la autora del estudio, Sayaka Mitoh, estudiante de doctorado en el departamento de ciencias biológicas de la Universidad de Mujeres de Nara en Japón.
“Queremos estudiar si otras especies de sacoglosanos tienen esta capacidad, y así estudiar el patrón evolutivo y este sistema de autotomía y regeneración tan extremo”, dijo Mitoh. “También merece la pena estudiar la función de la autotomía. Exploraremos más a fondo los mecanismos que subyacen a este fenómeno a nivel tisular y celular”.
Mitoh señala que el equipo de investigación no pudo determinar qué lleva a las babosas a desprenderse de su cuerpo. Sin embargo, la investigadora maneja la teoría de que es un mecanismo por el que estas babosas se liberan de parásitos internos que podrían estar frenando su reproducción.
Cinco de las 15 jóvenes Elysia cf. comenzaron a autodecapitarse entre 226 y 336 días después de la eclosión. Después empezaron a alimentarse de algas pocas horas después de perder partes de su cuerpo y comenzaron a regenerar su corazón en siete días. Después de 20 días, las babosas habían regenerado todo su cuerpo. Otras babosas no tuvieron la misma suerte: las babosas más viejas, que nacieron entre 480 y 520 días antes de la autodecapitación, no se alimentaron y murieron en 10 días.
Mitoh sostiene que "las babosas viejas morirán pronto de todos modos, pero puede haber una posibilidad de sobrevivir y regenerar un cuerpo libre de parásitos". La autora del estudio no está segura de cómo las babosas pueden vivir sin algunos de sus órganos vitales, "pero pueden vivir sin corazón probablemente porque sus cabezas son pequeñas" y pueden absorber oxígeno de la superficie de su cuerpo.
El descubrimiento se produjo por pura casualidad: Mitoh se encontró con que una de estas babosas, cuya cabeza ya estaba separada de su cuerpo, era capaz de seguir moviéndose y alimentarse. "No pensamos que realizarían una autotomía tan inusual", explica. "Este hallazgo fue una completa casualidad".
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