Portugal se ha convertido en uno de los primeros países europeos en comprobar hasta qué punto un sistema de devolución de envases puede cambiar los hábitos de los consumidores. El modelo ya ha permitido recuperar cientos de millones de botellas y latas en apenas unos meses, aunque su implantación también ha generado un debate social que va más allá del reciclaje.
El sistema Volta comenzó a funcionar en Portugal el pasado 10 de abril. Su funcionamiento es sencillo, pues los consumidores pagan un depósito de 10 céntimos por cada botella o lata de bebidas de menos de tres litros y recuperan ese importe cuando entregan los envases vacíos en los puntos habilitados. En sus primeros cinco meses, se han recuperado más de 300 millones de recipientes.
La otra cara del sistema ha aparecido en las calles de algunas ciudades portuguesas. Responsables de organizaciones que trabajan con personas sin hogar aseguran haber detectado casos de personas que recorren papeleras y contenedores en busca de envases para después canjearlos por dinero.
Nuno Jardim, director general de CASA - Centro de Apoio ao Sem Abrigo, ha explicado que algunas personas incluso han rechazado empleos después de comprobar que podían conseguir ingresos recogiendo botellas y latas. Según sus declaraciones, se han registrado casos de personas capaces de obtener hasta 40 euros en una sola jornada. Para alcanzar esa cantidad sería necesario reunir alrededor de 400 envases.
El alcalde de Lisboa, Carlos Moedas, también ha cuestionado algunos efectos sociales derivados de la implantación del sistema y ha hablado de un problema que está obligando a prestar atención a una realidad que inicialmente no estaba en el centro del debate.
Entre las organizaciones sociales también se han señalado casos relacionados con personas con problemas de drogodependencia, aunque estas afirmaciones corresponden a responsables de entidades sociales y no describen necesariamente el comportamiento general de los usuarios del sistema. El Gobierno portugués, mientras tanto, mantiene su respaldo al modelo. La ministra de Medio Ambiente, Maria da Graça Carvalho, ha defendido que el sistema ha superado las previsiones iniciales de recuperación y que este tipo de mecanismos tendrán cada vez más presencia en Europa.
España se prepara ahora para implantar un modelo similar, en línea con los objetivos europeos de reciclaje y recuperación de envases. La experiencia portuguesa servirá así como uno de los primeros ejemplos para comprobar no solo su impacto medioambiental, sino también sus posibles efectos sociales.
