Europa mueve ficha en el tablero energético con dos ambiciosos corredores eléctricos submarinos que buscan algo más que conectar países: equilibrar el continente. España e Italia aparecen como protagonistas de esta nueva arquitectura, pensada para canalizar la energía allí donde sobra hacia los puntos donde escasea. Sobre la mesa están Apollo Link e Iberia Link, dos proyectos llamados a reforzar las costuras eléctricas del Mediterráneo y a dar salida, sobre todo, al creciente músculo renovable de la península ibérica.
El ambicioso proyecto submarino que conecta España e Italia promete una capacidad de transmisión de 2 gigavatios y un beneficio estimado de 300 millones de euros
El más avanzado, y también el más ambicioso, es Apollo Link. La idea es tan sencilla como colosal: tender un cable submarino capaz de transportar hasta 2 gigavatios (GW) entre España y el norte de Italia, uno de los grandes polos industriales y de consumo energético de Europa. Si se cumplen los plazos, su puesta en marcha se situaría en torno a 2032, convirtiéndose en una autopista invisible por la que circularía electricidad verde a gran escala.
La tecnología elegida para el proyecto Apollo Link no es casualidad. Se basa en sistemas de corriente continua de alta tensión (HVDC), un estándar cada vez más común en este tipo de infraestructuras por su eficiencia a largas distancias y su capacidad para minimizar las pérdidas energéticas. Además, el HVDC ofrece un control mucho más preciso del flujo energético, un aspecto crucial en un contexto donde la estabilidad de las redes eléctricas se ha convertido en una prioridad estratégica.
Un aspecto particularmente destacable de este proyecto es su origen. A diferencia de la mayoría de las grandes infraestructuras energéticas europeas, que suelen depender del respaldo público o de consorcios mixtos, Apollo Link es una iniciativa impulsada principalmente por capital privado italiano. Esta variable introduce un nuevo dinamismo en el panorama europeo, donde la inversión privada en infraestructuras energéticas está cobrando cada vez más importancia.
Para España, el proyecto Apollo Link representa una oportunidad estratégica. El país se ha consolidado como una potencia en energías renovables, pero se enfrenta a un desafío estructural: la limitada capacidad de exportación eléctrica. En otras palabras, en ocasiones, España genera más energía de la que puede consumir o exportar, lo que genera un excedente que, en ocasiones, se pierde. Apollo Link se plantea como una solución a este cuello de botella, permitiendo que el excedente energético se utilice de forma eficiente y se convierta en una fuente de ingresos para el país.
El flujo de energía a través de Apollo Link será, en principio, mayoritariamente en dirección España-Italia. Sin embargo, el sistema está diseñado para funcionar en ambos sentidos, lo que ofrece una mayor flexibilidad y permite que España también pueda recibir electricidad en momentos de tensión o escasez energética. En cuanto a su impacto, las cifras que manejan los promotores del proyecto son contundentes. Apollo Link tendrá la capacidad de abastecer a millones de hogares y se estima que generará un beneficio neto anual de alrededor de 300 millones de euros. El proyecto simboliza el cambio de paradigma de Europa: una red eléctrica interconectada, dependiente de las renovables y estratégica.















