Antes de que aparecieran estos nuevos resultados, la cosmología asumía que el universo, observado a escalas lo bastante grandes, era prácticamente homogéneo. Aunque a nivel local existen regiones con mayor o menor concentración de galaxias, la idea predominante era que, al ampliar la perspectiva hasta dimensiones gigantescas, esas diferencias desaparecían y el cosmos mostraba una distribución uniforme de la materia, sin importar la dirección en la que se observara.
Ese planteamiento constituye la base del modelo cosmológico Lambda-CDM, el marco teórico que durante décadas ha servido para explicar la evolución del universo. Su aceptación era tal que la inmensa mayoría de cálculos sobre la expansión del cosmos, la materia oscura o la formación de galaxias partían de ese supuesto como un hecho prácticamente incuestionable. Sin embargo, un nuevo estudio firmado por dos físicos plantea que esa imagen podría no ser tan precisa como se pensaba.
La ciencia descubre colosales estructuras en el espacio que ponen a prueba el modelo actual del universo
La investigación sostiene que la llamada red cósmica no presenta el grado de homogeneidad que predice el modelo estándar. En lugar de encontrar un patrón repetitivo cuando se observan regiones inmensas del espacio, los autores detectan una distribución mucho más caótica y sin una orientación dominante. En concreto, afirman que esa uniformidad sigue sin manifestarse incluso al analizar distancias del orden de un gigapársec, equivalentes a unos 3260 millones de años luz.
Esto no significa que el modelo Lambda-CDM quede descartado, sino que podría ser necesario matizar uno de sus principios fundamentales. Si la transición hacia esa supuesta uniformidad ocurre a escalas mayores de las previstas o, simplemente, no es tan evidente como se creía, muchas de las herramientas utilizadas para describir el universo podrían requerir una revisión.
El trabajo ha adquirido una gran relevancia porque ha sido publicado en Nature, una de las revistas científicas más prestigiosas del mundo, donde los estudios deben superar un exigente proceso de revisión por pares antes de ver la luz.
Uno de los pilares del modelo Lambda-CDM es el fondo cósmico de microondas, el resplandor más antiguo del universo y considerado el eco del Big Bang. Las observaciones de esa radiación muestran un universo extraordinariamente uniforme en sus primeros instantes, de ahí que los científicos esperasen encontrar esa misma homogeneidad al estudiar el cosmos a gran escala.
Sobre esa premisa se han construido estimaciones tan importantes como la edad del universo, la cantidad de materia oscura o la evolución futura de las galaxias. Si las nuevas observaciones confirman que la distribución del cosmos no es tan uniforme como se asumía, no significaría que todas esas conclusiones sean erróneas, pero sí obligaría a revisar algunos de los modelos utilizados para obtenerlas y a replantear hasta qué punto describen con precisión la realidad del universo.















