Con casi 500 metros de eslora, la unidad flotante de licuefacción de gas natural Preludio FLNG de Shell se erige como una de las estructuras más colosales jamás operadas en alta mar. Su diseño permite transformar el gas extraído en el fondo oceánico directamente en gas natural licuado (GNL), sin necesidad de trasladarlo a tierra para procesarlo o almacenarlo. En la práctica, funciona como una fábrica flotante, donde extracción, tratamiento, enfriamiento criogénico y almacenamiento ocurren en un mismo lugar.
La mayor nave jamás construida transforma el océano en una refinería flotante a -162 °C
El gas producido en los yacimientos submarinos llega a la unidad a través de sistemas convencionales de producción offshore. Una vez en la FLNG, el material se somete a procesos de separación y purificación antes de ser enfriado a aproximadamente -162 °C, temperatura a la que se licua.
Este procedimiento reduce su volumen unas 600 veces, facilitando su transporte por buques metaneros a terminales internacionales. De este modo, se elimina la dependencia de extensos ductos submarinos y costosas plantas en tierra, acortando la distancia entre extracción y envío.
El modelo FLNG implica concentrar etapas que tradicionalmente se repartían entre mar y tierra. Esta integración, si bien eficiente, eleva la complejidad operativa: producción, procesamiento, almacenamiento y carga deben coexistir bajo estrictos protocolos de seguridad industrial. Los tanques criogénicos, los sistemas de control de presión y los procedimientos de manejo de vapores son esenciales para mantener el GNL estable en medio de las inclemencias marinas.
A diferencia de los proyectos convencionales, donde la logística depende de infraestructura costera y tuberías, la Preludio FLNG permite operar en yacimientos remotos, transfiriendo directamente la carga a los buques metaneros. Esta autonomía abre posibilidades estratégicas para mercados globales, acercando la energía a regiones sin conexión a gasoductos.
La unidad también exige un alto nivel de especialización: personal capacitado en seguridad, mantenimiento, operaciones y respuesta a emergencias debe convivir durante semanas en turnos prolongados en alta mar. La magnitud de la estructura, combinada con su capacidad de procesamiento y almacenamiento, la sitúa como un referente mundial de ingeniería offshore, redefiniendo los límites de lo que una plataforma flotante puede alcanzar.















