En octubre de 2012, Disney consumaba una de las operaciones más impactantes en la historia del entretenimiento: la compra de Lucasfilm, la compañía de George Lucas. Con este movimiento, marcas icónicas como Star Wars e Indiana Jones pasaban a formar parte del imperio de Mickey Mouse, y casi de inmediato, la compañía anunció una nueva trilogía de secuelas para la saga galáctica. Sin embargo, lo que parecía un paso natural hacia la expansión del universo de Lucas resultó ser, según revelan las memorias de Bob Iger, ex CEO de Disney, una fuente de tensiones inesperadas y profundas decepciones.
Durante las negociaciones, Lucas presentó a Disney una hoja de ruta con ideas y tramas para el futuro de Star Wars, un documento que ofrecía su visión para continuar la saga. Sin embargo, la compañía decidió no seguir esa guía, un detalle que provocó un choque inmediato entre el creador y la nueva administración.
Bob Iger confirma la traición: George Lucas quedó decepcionado tras vender ‘Star Wars’
"George Lucas se enfadó de inmediato cuando empezaron a contarle la trama y descubrió que no iban a usar ninguna de las historias que envió durante las negociaciones", escribe Iger. Aunque Lucas era consciente de que no existía ninguna obligación contractual de seguir sus indicaciones, confiaba en lo que él interpretaba como una “promesa tácita”. La sensación de traición, admite Iger, fue tangible. "Le decepcionó que su historia fuera descartada", recuerda.
El desencuentro no se limitó a la planificación: Lucas no pudo ocultar su descontento al ver El despertar de la Fuerza, la primera entrega de la nueva trilogía. Según sus palabras, “no hay nada nuevo”; un comentario que, en la visión de Iger, reflejaba su falta de comprensión sobre las presiones que enfrentaba Disney para ofrecer una película capaz de honrar la esencia de Star Wars mientras conquistaba a millones de fans alrededor del mundo. "No estaba equivocado", admite Iger, "pero tampoco apreció la presión que teníamos para entregar un espectáculo que representara la quintaesencia de la saga".
El ex CEO reconoce, además, que el proceso de integración de Lucasfilm podría haberse gestionado con mayor delicadeza. "George se sintió traicionado. Aunque el proceso nunca habría sido fácil para él, empezamos con mal pie de manera innecesaria", concluye. La compra de Lucasfilm, que prometía abrir un nuevo capítulo en la historia de Star Wars, quedó marcada así por tensiones entre legado creativo y estrategia corporativa, un choque que sigue siendo objeto de análisis y debate entre los fans y los especialistas de Hollywood.















