Ante el aumento de la inestabilidad en Europa tras la invasión de Rusia a Ucrania, Alemania ha decidido fortalecer su industria militar, siguiendo la línea de países como Noruega y Suecia. En un movimiento sin precedentes desde la Segunda Guerra Mundial, el gobierno alemán ha anunciado un ambicioso plan para transformar sus Fuerzas Armadas, con una inversión de 100 mil millones de euros destinada a mejorar tanto la capacidad tecnológica como el número de efectivos en su ejército.
Uno de los proyectos más relevantes dentro de esta estrategia es la Operación Alemania (Oplan), un detallado documento de más de mil páginas elaborado bajo la dirección del teniente general André Bodemann. Este plan establece las nuevas tácticas militares del país, centrándose en la protección de infraestructuras críticas, la movilización de tropas y el apoyo a la OTAN en caso de un conflicto de gran escala.
Más efectivos y mayor presupuesto en defensa
Actualmente, las Fuerzas Armadas alemanas cuentan con aproximadamente 179.000 efectivos, pero el gobierno espera elevar esta cifra a 203.000 soldados en los próximos años. En términos de personal militar dentro de la OTAN, Alemania se posiciona como el sexto país con mayor número de soldados, solo por detrás de Estados Unidos, Turquía, Polonia, Francia y Reino Unido.
El ministro de Defensa, Boris Pistorius, ha advertido sobre la gravedad de la situación geopolítica, afirmando que Alemania ya no vive en un estado de paz absoluto. “No creo que estemos en guerra, pero ya no vivimos en paz. Estamos entre los dos. La desinformación, los ciberataques, el espionaje y el sabotaje también son amenazas”, declaró. Con estas palabras, Pistorius deja claro que el país está en alerta máxima, preparándose para un escenario de conflicto en el que la seguridad nacional y la estabilidad de Europa están en juego.















