España se está preparando para un “momento bandera” en el espacio, pero sin astronautas ni banderas plantadas en la Luna: un lanzamiento comercial en 2027. PLD Space y Sateliot han cerrado un contrato para que el cohete Miura 5 ponga en órbita en 2027 los dos primeros satélites Tritó de la operadora, en una misión “dedicada” (sin compartir cofia con otros clientes). Si el calendario se cumple, sería la primera misión espacial privada 100% española —fabricación, lanzamiento, operaciones y explotación— que llega a la parte “de verdad” del negocio: poner hardware propio en órbita y hacerlo con un lanzador propio.
El acuerdo importa por dos motivos que en titulares suelen mezclarse pero no son lo mismo. Uno es industrial: un lanzador nacional buscando mercado de pequeños satélites con vuelos a medida, algo que muchos clientes valoran porque reduce esperas y “dependencias” de rideshares. El otro es tecnológico: los Tritó están planteados para conectividad 5G D2D (direct to device), es decir, enlaces pensados para que dispositivos puedan conectarse vía satélite cuando la red terrestre no llega o falla, con un foco que las compañías vinculan también a usos críticos (seguridad, protección civil, defensa), según recoge Europa Press.
Cohete propio y satélites con propósito
En la práctica, Sateliot subraya la ventaja de tener un lanzamiento exclusivo: colocar los satélites en su órbita que necesita, cuando la necesita, en lugar de “ir de invitado” en un lanzamiento compartido. Y PLD Space lo vende como una demostración de que el ecosistema español puede cubrir toda la cadena de valor. Esa idea —soberanía y control de calendario— es el tipo de argumento que hoy se paga caro en el sector espacial, donde el cuello de botella no siempre es fabricar satélites, sino conseguir un hueco de lanzamiento razonable.
2027 depende de que 2026 salga bien. Según lo publicado, el primer vuelo de demostración de Miura 5 está previsto para 2026 desde la Guayana Francesa. En paralelo, la compañía ya ha presentado una primera unidad integrada de calificación (QM1) para acelerar ensayos y reducir riesgo antes del debut. Es decir: la noticia de 2027 suena épica, pero está montada sobre el tramo más exigente de cualquier programa espacial, que es pasar del prototipo y los tests… al vuelo real.















