Madrid va a sumar en marzo otro rodaje con esencia a blockbuster, pero con vocación de comedia negra de acción: Walton Goggins y Chloë Grace Moretz se han instalado en la capital para filmar Mister, una película que mezcla amnesia, sangre ajena y persecuciones con una relación paterno-filial a medio reconstruir. La idea, por cómo la presentan sus productores, es clara: acción, humor negros y caos.
El proyecto es, además, el salto a la primera línea de Wade Eastwood, un veterano de las escenas de riesgo que ahora debuta como director. Ese detalle suele ser una pista bastante fiable del tono que tendrá la cinta: cuando alguien viene de construir secuencias para otros, su ópera prima acostumbra a apostar por set pieces físicas y ritmo. En la trastienda, el equipo técnico también apunta a cine de músculo: Henry Braham en la fotografía y Nigel Phelps en el diseño de producción.
Un debut de especialista con músculo
El protagonista iba a ser Josh Brolin, pero el calendario se cruzó y el papel pasó a Goggins. En un thriller de identidad rota, ese cambio puede alterar mucho el sabor: Brolin tiende a lo rocoso y taciturno; Goggins suele meter excentricidad, rareza y una comicidad nerviosa incluso cuando no está “haciendo comedia”. Es el tipo de sustitución que empuja el personaje hacia otro lugar.
La sinopsis de la película comienza con un hombre despierta en una casa desconocida, cubierto de sangre, sin memoria y con un ejército de sicarios pisándole los talones. A partir de ahí, “Mister” juega al quién-soy-y-por-qué-me-quieren-muerto, pero lo remata con una alianza incómoda: la hija es la única mano a la que puede agarrarse para salir vivo. Si funciona, el gancho emocional será ese: sobreviven porque se necesitan, no porque se caigan bien.
Amnesia, sicarios y un dúo forzado
Detrás está Thunder Road Films, la casa que levantó John Wick, con Basil Iwanyk poniendo el sello y vendiendo el dúo protagonista como “tándem” ideal para corazón, humor y acción “ambiciosa”.















