En Fort Collins, Colorado, los vecinos han comenzado a ver conejos que parecen sacados de una película de terror: con extrañas protuberancias negras, a modo de cuernos, y filamentos que recuerdan a tentáculos alrededor de la boca. Aunque el aspecto resulta inquietante, la causa no es un organismo alienígena ni una mutación posapocalíptica, sino una infección vírica conocida como virus del papiloma de Shope (SPV, por sus siglas en inglés), pariente cercano del papilomavirus humano (HPV).
Los conejos del horror cósmico
El SPV provoca la aparición de crecimientos de queratina en la piel del animal, que pueden adoptar formas que recuerdan a astas o púas. Se transmite principalmente por la picadura de mosquitos y garrapatas infectadas, aunque también puede contagiarse por contacto directo con fluidos corporales de otro conejo. Los expertos de Colorado Parks and Wildlife insisten en que la enfermedad no representa ningún peligro para las personas ni para otros animales domésticos, pero recomiendan evitar el contacto con ejemplares infectados.
Los conejos silvestres pueden convivir con el virus durante años, e incluso perder las formaciones con el tiempo, aunque los casos graves pueden llegar a ser letales. Cuando los crecimientos crecen demasiado, dificultan la alimentación, la visión e incluso la audición, provocando que el animal muera de inanición. En algunos casos, las lesiones pueden degenerar en tumores malignos. En cambio, las infecciones en conejos domésticos son raras, y, si se detectan a tiempo, los crecimientos pueden extirparse quirúrgicamente.
Un animal mitológico
El aspecto grotesco de estos animales podría estar en el origen de una de las leyendas más curiosas del folclore norteamericano: el jackalope, un supuesto híbrido de liebre y antílope. En la década de 1930, el hallazgo del SPV ayudó a explicar cómo un virus podía producir formaciones similares a cuernos en conejos silvestres. De hecho, en 1934, dos hermanos taxidermistas de Wyoming, Ralph y Doug Herrick, popularizaron el mito vendiendo conejos disecados a los que colocaban astas de ciervo.
MAJOR CONCERN... Rabbits spotted invading parts of the US with weird tentacles sprouting from their heads due to virus...
Colorado officials are warning: "DO NOT TOUCH" pic.twitter.com/mx41MXPY5l
— DramaAlert (@DramaAlert) August 12, 2025
Más allá de su relación con el imaginario popular, el SPV tuvo un papel clave en la historia de la medicina. Su estudio en los años treinta proporcionó pruebas de que algunos virus podían inducir cáncer, un hallazgo fundamental para el desarrollo posterior de la oncología viral. Desde entonces, se ha utilizado como modelo experimental para comprender mejor los cánceres asociados al HPV y para diseñar vacunas preventivas.















