Un equipo internacional de investigadores ha puesto el foco en un escenario que deja poco margen para la duda: el periodo comprendido entre las próximas tres y cinco décadas será decisivo para entender y, sobre todo, prepararse ante la posible pérdida acelerada de hielo en la Antártida y el consiguiente ascenso del nivel del mar. El trabajo, publicado en la revista Nature, está liderado por la científica Felicity McCormack, de la Universidad de Monash.
Alarma y preocupación en la Antártida: científicos explican qué pasará con el nivel del mar dentro de 30 años
La investigación se centra en una cuestión clave para la planificación climática global: qué ocurrirá con la capa de hielo antártica en un horizonte de entre 30 y 50 años, y si su evolución obligará a los gobiernos a pasar de la observación a la gestión activa de un problema que ya se considera estructural. No se trata solo de medir el deshielo, sino de anticipar hasta qué punto puede redefinir las costas del planeta.
En este contexto, los autores recuerdan que las proyecciones del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) contemplan escenarios en los que el nivel del mar podría superar los dos metros de aumento antes de que termine el siglo. Un umbral que, de alcanzarse, tendría consecuencias profundas para la distribución de población y la estabilidad de numerosos territorios.
El impacto potencial de estas cifras es especialmente visible en regiones bajas. En el caso de Australia, los modelos sugieren que alrededor de una cuarta parte de las viviendas situadas en zonas costeras podrían quedar expuestas a inundaciones recurrentes. Pero el problema no se limita a un solo país: múltiples archipiélagos del Pacífico se enfrentarían a una pérdida progresiva de habitabilidad, lo que abriría la puerta a desplazamientos de población a gran escala.
McCormack subraya en el estudio que mejorar la representación de los procesos físicos en los modelos de hielo es clave para reducir la incertidumbre en las proyecciones. Según explica, disponer de simulaciones más precisas no solo permite entender mejor la dinámica actual de la Antártida, sino también anticipar con mayor fiabilidad su contribución futura al aumento del nivel del mar.
El trabajo apunta, además, a un cambio de tendencia en el comportamiento del continente helado. Lejos de la relativa estabilidad que durante años había mostrado en comparación con el Ártico, los datos actuales sugieren una pérdida de masa más sostenida y persistente. Para los investigadores, no se trata de una anomalía puntual, sino de un posible reajuste de fondo en el sistema climático antártico. El estudio refuerza una idea cada vez más presente en la literatura científica: el tiempo para planificar ya no es un horizonte lejano, sino una ventana estrecha que se está cerrando más rápido de lo previsto.















