El próximo fin de semana volveremos a mover las manecillas del reloj, quizás por última vez. El Gobierno de Pedro Sánchez quiere poner punto final a una costumbre que lleva décadas generando debate: el cambio horario. Una práctica que, según el Ejecutivo, ya no tiene sentido ni energético ni social. En España se busca mantener el horario de verano para siempre, pero en la Unión Europea, con Alemania como líder, se niegan.
España se planta ante Bruselas: el Gobierno quiere poner fin al cambio de hora
La posición española se apoya en tres pilares claros: el respaldo mayoritario de la ciudadanía -tanto en España como en el resto de Europa-, la falta de pruebas científicas que demuestren un ahorro real de energía y, sobre todo, el impacto negativo que tiene en la salud alterar los ritmos biológicos dos veces al año.
Cambiar la hora dos veces al año ya no tiene sentido.
— Pedro Sánchez (@sanchezcastejon) October 20, 2025
Apenas ayuda a ahorrar energía y tiene un impacto negativo en la salud y en la vida de la gente.
Por eso, hoy el Gobierno de España propondrá a la UE acabar con el cambio de hora estacional en el Consejo de Energía y… pic.twitter.com/LA9UM0HVfG
Los estudios coinciden: durante varios días tras el cambio de hora, el sueño y los ritmos circadianos se desajustan, afectando al rendimiento y al bienestar general. Por eso, el Gobierno insiste en que se trata de una cuestión de salud pública. Las encuestas internas reflejan que un 66% de la población apoya eliminar los cambios horarios, y según el CIS, el 70,9% de los españoles prefiere mantener el horario de verano de manera permanente.
La Comisión Europea ya propuso en 2018 acabar con esta práctica tras una consulta en la que participaron 4,6 millones de europeos: el 84% se mostró a favor de eliminar los cambios de hora. Un año después, el Parlamento Europeo respaldó la idea. Sin embargo, el asunto quedó en suspenso. Ahora, España quiere reactivarlo y planteará de nuevo la cuestión en el Consejo de Transporte, Telecomunicaciones y Energía (TTE) de la UE.
El Ministerio para la Transición Ecológica ya advirtió hace años que los ahorros derivados del cambio de hora son “marginales” y que no existe evidencia de que beneficien a todos los Estados miembros. El Instituto para la Diversificación y el Ahorro de Energía (IDAE) calcula que la reducción en el consumo de iluminación ronda el 5%, lo que equivaldría a unos 60 millones de euros anuales en el conjunto de los hogares españoles. Según la OCU, sin embargo, el ahorro real en una vivienda media apenas alcanza los 0,30 euros por hora, una cifra simbólica frente a las molestias que causa el cambio.
Greenpeace, por su parte, considera que el cambio horario es “una medida positiva, pero claramente insuficiente” para lograr un ahorro energético significativo. Todo apunta a que España se prepara para romper con una tradición que muchos consideran obsoleta. Si prospera la propuesta, el próximo ajuste podría ser el último.















